Inicia el mundial de fĂștbol con serias dudas ambientales

Pese a las obligaciones impuestas por la FIFA en materia ambiental, el paĂ­s anfitriĂłn parece no estar cumpliendo los estĂĄndares que prometiĂł en RĂ­o +20, que permitirĂ­an lograr el mundial mĂĄs sustentable de la historia.

Alrededor de  3,7 millones de turistas  llegarån a Brasil para asistir a los partidos, que incrementarån el tråfico aéreo sobre el Amazonas y el Atlåntico, ademås de las movilizaciones terrestres por diversas vías.

Con ello no sólo las emisiones de gases de efecto invernadero se incrementarån, sino también las toneladas de residuos y desechos que se unirån a las 150 mil toneladas producidas cada día por los 144 millones de habitantes del gigante de Sudamérica.

Para tener una idea, VITALIS nos recuerda que un partido de fĂștbol con una audiencia de alrededor de 50 mil espectadores, pudiera generar alrededor de 10 toneladas de basura, cantidad equivalente a lo producido por 12 mil venezolanos en un dĂ­a. Por su parte, en materia de energĂ­a elĂ©ctrica, el consumo puede llegar a 3 millones de Kw/hora, equivalente a la demanda domĂ©stica de 700 viviendas en Europa.

El consumo de agua no se queda atrĂĄs, aunque sin dudas parece no ser la mayor preocupaciĂłn ambiental del mundial. En promedio se estima que en los baños, la limpieza y el riego de la grama de los estadios pudieran consumirse por partido alrededor de 100 mil litros, a lo cual debe sumarse la hidrataciĂłn de los jugadores, sus delegaciones, los medios y el pĂșblico espectador, aunque algunos expertos advierten que en algunos paĂ­ses los sistemas de riego y limpieza no son tan eficientes, y pudieran duplicar o hasta triplicar su consumo.

Brasil tiene en sus manos un importante reto en la gestión ambiental del mundial, tal y como lo establece la FIFA en sus lineamientos de política en la materia. La mayoría de los estadios no cuentan con las certificaciones LEED, y tampoco se han diseñado programas de separación de residuos y desechos en la medida de lo esperado. Solo en estos dos aspectos, señala VITALIS, ya se estarían generando grandes impactos ambientales que pudieron preverse.

Desde el mundial de SudĂĄfrica se esperaba que los aprendizajes ambientales aplicables al fĂștbol quedaran suficientemente documentados, lo cual se ratificĂł en la cumbre mundial desarrollada en 2012 sobre RĂ­o+20, estableciĂ©ndolos como una prioridad. Sin embargo, en opiniĂłn de VITALIS, los anuncios fueron mĂĄs polĂ­ticos que ambientales, y es posible que las grandes inversiones prometidas, probablemente o no se hicieron o se desviaron para otros fines.

La huella ambiental de Brasil 2014 serå la mayor de todos los mundiales hasta la fecha. Ojalå sea bien calculada y compensada, y no forme solo parte de los discursos de buenas intenciones que no se acompañan con hechos.

Durante los prĂłximos 45 dĂ­as estaremos cubriendo el mundial vĂ­a Twitter con el hashtag #ElFĂștbolEsVerde (por @ONGVitalis), un acompañamiento permanente en todos los juegos, aportando detalles ambientales de los paĂ­ses involucrados, los resultados de los juegos, asĂ­ como detalles y curiosidades del planeta y los grandes desafĂ­os de la sustentabilidad vinculados a este deporte.

 

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