(*) Por Cecilia Gómez Miliani
Los árboles son una de las formas más antiguas y fundamentales de vida en nuestro planeta. Han existido por millones de años y han sido una parte importante de los ecosistemas terrestres. Incorporados como parte del paisaje urbano, conforman las denominadas áreas verdes, las cuales son esenciales para la calidad de vida de los ciudadanos.
Existe una amplia gama de beneficios ecológicos, sociales y económicos que brindan los árboles dentro de las ciudades:
A pesar de todos estos beneficios, en los últimos años la poda severa y la mutilación de árboles se han convertido en prácticas comunes dentro de nuestras ciudades. Estas acciones pueden dañar seriamente a las especies y también al ecosistema urbano.
La poda incorrecta puede afectar la salud del árbol y su capacidad para crecer y desarrollarse adecuadamente. La mutilación, que implica la eliminación de grandes cantidades de ramas o del tronco del árbol, puede debilitarlo y hacerlo más susceptible a enfermedades y plagas, lo que a la larga acarrearía problemas adicionales pues pueden hacerse más propensos a caerse y causar daños a las propiedades aledañas o provocar lesiones a las personas.
Hacer que la sociedad comprenda la importancia de la conservación de los árboles, y evite su mutilación o poda severa es una tarea fundamental en nuestros días. Para ello la educación, concienciación y sensibilización son la clave.
En este sentido, las comunidades pueden trabajar juntas para identificar los árboles más importantes dentro de sus áreas de influencia y crear un plan de conservación para protegerlos. Los gobiernos pueden establecer regulaciones y políticas que limiten la mutilación de los árboles y promuevan su poda adecuada. Las empresas de mantenimiento del cableado aéreo de electricidad, telefonía y otros servicios, deben entrenar a su personal para que puedan hacer un trabajo que no afecte a los árboles.
De esta manera autoridades, empresas y sociedad en general tomarán parte de las acciones y medidas para proteger el arbolado urbano y promoverán su gestión sostenible. Esto es esencial para garantizar su supervivencia y preservar así su papel fundamental para la biodiversidad urbana, garantizando que puedan seguir siendo una parte importante de las ciudades del futuro y de nuestro patrimonio natural.
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Economía y Administración de Empresas. Directora del Campus Virtual de Vitalis. Correo electrónico: cgomez@vitalis.net
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*Cecilia Gómez Miliani, Dra. @cecigomezmi
Muchas veces el término desarrollo urbano se relaciona con grandes edificios, avenidas, centros comerciales de última tecnología y zonas industriales, olvidando un componente fundamental: las áreas verdes.
Ubicado entre la ecología y la forestería, el establecimiento de áreas
verdes urbanas es una práctica imprescindible que forma parte del entramado
propuesto por el desarrollo urbano.
Podemos definirlas como los espacios ubicados dentro de las ciudades o
en su periferia, en los que predominan las plantas –principalmente los árboles–
y que pueden cumplir funciones de esparcimiento, recreación, ecológicas, de
ornamentación, protección, recuperación y rehabilitación del entorno. Estas
incluyen no solo los parques y plazas sino también las aceras y separadores
viales, así como los jardines botánicos, en el caso de aquellas ciudades que
tienen el privilegio de poseer uno.
Las áreas verdes cumplen múltiples papeles dentro de un espacio urbano:
son importantes para el ornato de las ciudades, benefician al microclima y
pueden reducir, en cierta medida, el nivel de algunos contaminantes presentes
en el aire. Además son los espacios idóneos para que los ciudadanos puedan
encontrarse entre ellos y con la naturaleza. La frecuencia de interacción
social que se da entre las personas, al hacer uso de las áreas verdes, es un
factor que refuerza el apego a la comunidad y entre sus residentes, lo que se
traduce incluso en mejoras en el estado de la salud.
A pesar de todos estos beneficios el crecimiento desmedido y anárquico
de las grandes ciudades propicia el uso de la mayor parte del territorio para
satisfacer las demandas urbanas de la población, lo que reduce las áreas verdes
a su mínima expresión.
Aunado a esto tenemos otros problemas relacionados con estos espacios
como son: plantas sembradas en sitios inadecuados o en condiciones
desfavorables para su desarrollo, el uso de especies de plantas exóticas, la
falta de mantenimiento adecuado de las especies, lo que propicia el desarrollo de
plantas parásitas, las podas indiscriminadas a veces convertidas en verdaderas
mutilaciones, entre otras prácticas perjudiciales.
Son los gobiernos locales los encargados de velar por el buen estado de
estos espacios. Para su manejo adecuado es necesario que estas instancias de
decisión lleven a cabo, con la participación de la ciudadanía, inventarios del
patrimonio botánico de sus áreas de influencia, desarrollen programas
fitosanitarios acordes con las necesidades de las plantas existentes, cuenten
con viveros para garantizar la reposición de las especies y tengan programas
educativos que sensibilicen a la ciudadanía en torno a la importancia de las
áreas verdes y la necesidad de conservarlas.
*Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, con Maestría en
Gerencia Ambiental y Doctorado en Economía y Administración de Empresas.
Docente Jubilada de la Universidad Ezequiel Zamora-Venezuela. Directora del
Campus Virtual de Vitalis – cgomez@vitalis.net