La Asociación Mundial de Periodistas y Vitalis Academy realizaron la primera edición del Diplomado de Periodismo Ambiental, diseñado para capacitar a periodistas, comunicadores, estudiantes y profesionales de medios en el ámbito del periodismo ambiental, realizando una amplia convocatoria en Iberoamérica y España. En esta página se resumen los contenidos, facilitadores y los profesionales que aprobaron esta experiencia formativa.

El Diplomado de Periodismo Ambiental ofreció un amplio entendimiento de los problemas ambientales de América Latina, y contribuyó al desarrollo de habilidades técnicas en periodismo ambiental, a la comprensión de la ética periodística, y resaltar la oportunidad de sensibilizar, informar y formar a un destacado grupo de periodistas en temas cruciales para la conservación ambiental y el desarrollo sostenible.
Entre los temas abordados en el programa formativo se encuentran:
Este diplomado ha sido un paso significativo hacia la especialización de periodistas en el campo ambiental, asegurando que puedan abordar los desafíos ambientales con conocimiento y responsabilidad. Para ello, cuenta con un equipo de expertos con amplia experiencia dentro del Periodismo Ambiental de América Latina.

Los egresados de la primera cohorte son:
El primer diplomado de periodismo ambiental ha sido una oportunidad invaluable para que los participantes profundicen en temas críticos, y adquieran habilidades prácticas esenciales. El periodismo ambiental es esencial para crear conciencia sobre los desafíos ecológicos, empoderar a la sociedad con información accesible y fomentar decisiones y políticas sostenibles que protejan el medio ambiente.
Como resultado de este esfuerzo de formación los invitamos a leer algunos de los trabajos realizados por nuestros participantes:
La ceremonia de firma, llevada a cabo en Madrid (España), estuvo presidida por Adolfo Amaris, Presidente de la AMP, y Diego Díaz Martín, Presidente de Vitalis España.
Esta alianza representa un compromiso sin precedentes para fomentar la colaboración mundial en actividades, investigaciones, proyectos educativos y otras iniciativas destinadas a mejorar la formación, actualización y profesionalización de periodistas en temas relacionados con la gestión ambiental y el desarrollo sustentable.
La alianza entre Vitalis, una ONG internacional líder en la defensa del medio ambiente, y la AMP, una organización que agrupa a destacados profesionales de la comunicación de todo el mundo, busca abordar desafíos críticos en la actualidad, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la promoción de prácticas sostenibles.
“Esta colaboración es un paso crucial hacia un periodismo ambiental más fuerte y efectivo en todo el mundo. Los periodistas desempeñan un papel esencial en la creación de conciencia sobre los problemas ambientales, y con esta alianza, estamos fortaleciendo su capacidad para contar historias impactantes y fundamentales”, afirmó el líder de Vitalis Diego Díaz Martín
La Asociación Mundial de Periodistas comparte un compromiso firme con esta alianza. Adolfo Amaris, Presidente de la AMP expresó: “El periodismo es una herramienta poderosa para el cambio. Al unir fuerzas con Vitalis, no solo mejoraremos la formación de nuestros miembros en temas ambientales, sino que también promoveremos una cobertura de alta calidad que impulse la conciencia pública y la acción”.
La alianza se centrará en actividades conjuntas, incluida la organización de Diplomados, talleres, seminarios y conferencias, así como la producción de recursos educativos y la promoción de la excelencia periodística en la cobertura ambiental.
Para obtener más información sobre esta alianza y las actividades futuras, sírvase ponerse en contacto con:
VITALIS: info@vitalis.net, https://vitalis.net/
Asociación Mundial de Periodistas: amp@amperiodistas.com, https://asociacionmundialdeperiodistas.com/
]]>Por Heidy Ramírez S.
La
declaración del Ávila, documento resultado de dos días de disertaciones en
materia de cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria expone que
Venezuela como país petrolero enfrenta desafíos complejos que demandan la toma
de decisiones precisas y asertivas apoyadas en un robusto apoyo
técnico-científico para el diseño de estrategias y acciones enfocadas a la
mitigación y adaptación.
Es
una tarea a la cual los investigadores y científicos se comprometen a seguir
respaldando incluso con la creación de un Observatorio Nacional del Cambio
Climático, que además sería clave para la tan esperada ley que está en proceso
de redacción en manos del Poder Legislativo.
Estas ideas fueron producto del III Simposio de Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria llevado a cabo en Caracas los días 8 y 9 de octubre bajo la dirección de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) y con el apoyo de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (Anihven), la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Metropolitana (Unimet).
Las
conferencias magistrales y ponencias de este encuentro dejaron ver que si bien
el país atraviesa una de las crisis económico-política más compleja de su
historia cuenta con un potencial humano invaluable que pese a las carencias se
mantiene en estudio constante ofreciendo datos y en disposición a contribuir al
desarrollo. Los estudios de este simposio son insumo de primera mano para el
diseño de políticas públicas que disminuirían en buena medida los efectos que
innegablemente tiene y tendrá el cambio climático en la vida del venezolano,
sin distinción de ningún tipo.
En la
instalación del evento, Benjamín Sharifker, rector de la Unimet, expuso que el cambio climático sin duda debe
mucho a la actividad humana y al consumo de combustibles fósiles, por lo cual
ya muchos países se habían volcado al uso de energías alternativas, realidad
que presiona la reconversión de la economía petrolera. En este sentido
Venezuela tiene la gran responsabilidad de reenfocar la explotación de sus
recursos. También el científico Ismardo Bonalde primer vicepresidente de la
Acfiman al hacer recuento de los simposios anteriores y otras actividades
relacionadas con cambio climático organizadas por la institución, hizo un
llamado al actual gobierno y a los que le sigan a invertir en la investigación
científica como base de la promoción del desarrollo del país.
La seguridad alimentaria, un problema de poder y de pobreza
Una de
las conferencias de apertura correspondió al académico (Acfiman) Carlos Machado
Allison, quien expuso que un elemento clave para hablar de cambio climático en Venezuela es el derecho a
la propiedad. “Si no se es dueño del suelo que se cultiva el agricultor piensa
en el provecho de un día y no en el futuro. Donde hay firmes derechos de
propiedad existe seguridad alimentaria, riqueza y procura de soluciones
ambientales”.
El
tema según Machado no es atendido por el Gobierno y en la opinión pública el
cambio climático no va más allá del uso de las bolsas plásticas y el deshielo
en los polos, pero en el resto del mundo ya se están dando importantes pasos
apoyados por tecnología de vanguardia que no se conocen ni se tienen no solo en
Venezuela sino en buena parte de Latinoamérica. En lo que respecta a seguridad
alimentaria, se trata de procurar producir, procesar y distribuir suficientes
alimentos para una población pero que también ésta tenga la posibilidad de
adquirirlos, lo que demanda una economía sana con acceso a los bienes y
servicios. A su criterio en agricultura se requerirá cambiar algunos cultivos
por otros porque variarán las condiciones climáticas, igual la ganadería tendrá
que adaptarse a nuevos ciclos de agua.
El reto de alimentar al mundo y la pérdida de alimentos
En
materia de seguridad alimentaria algunas de las ponencias se enfocaron al
aumento de la capacidad de producción de las plantas y a la optimización de uso
de recursos. Pero también se habló de la pérdida de alimentos calculada en 1300
millones de toneladas anuales por problemas de capacitación, educación y
gerencia lo que a la vez conlleva a gasto innecesario agua, energía y
agroquímicos para obtenerlos.
En
opinión de los expertos la producción actual de alimentos es suficiente para la
humanidad pero las pérdidas son desmedidas. De allí que sean desafíos aspectos
como calidad de las cosechas, calidad de transporte procesamiento y empaque,
infraestructura vial, inteligencia de mercados, administración de inventarios,
conocimiento de las cadenas agroalimentarias y del consumidor final. El complejo
sistema agroalimentario requiere un importante gasto de agua, ocupa alrededor
de 5 mil millones de hectáreas, es responsable del 13,5% de las emisiones de
CO2, utiliza más de 200 millones de toneladas de fertilizantes y consume entre
el 15 y 25% de la energía fósil disponible. De cara al futuro (2050) se espera
un incremento del 34% de la población mundial, concentrada mayormente en las
grandes ciudades y se pronostica que se requerirá cerca de un 70% más de
alimentos. Por todo lo anterior, es crucial promover en los países no solo el
desarrollo de habilidades para producir y consumir mejor ante la esperada
evolución humana sino también para hacer frente a las alteraciones que vendrán
por los cambios ambientales.
La ciencia puede tener gran parte de las respuestas
Así
como en otras etapas de la historia del mundo, la actual más que presentar un
escenario catastrófico, invita a un reordenamiento. Eduardo Buroz, profesor,
investigador y miembro también de las Academias propone pensar más en un
escenario de alerta y de acciones más que uno fatal ante el cambio climático.
“Debemos prestar atención al manejo de los acuíferos y suelos, buscar
variedades más resistentes en agricultura y ganadería, mantener las líneas de
investigación de las universidades adaptadas a nuestra realidad y empezar a
imaginar los sistemas de producción que necesitaremos dentro de veinte años.
Todo ello participando en los planes globales de adaptación frente al cambio
climático teniendo claro que es un problema mundial”. Al respecto, Nelson
Hernández de la Anihven en su
conferencia sobre el uso de la energía en la cadena alimentaria, propuso
buscar modelos alternativos que sean capaces de producir alimentos para todos,
desde la eficiencia energética, biológica y económica. “Un modelo
multifuncional, creativo y atractivo que permita la participación individual y
colectiva en la construcción eficiente del insumo de nutrientes que se necesita
para la continuidad de la vida”. Lógicamente esto comprende un sinfín de
opciones, como las planteadas en las ponencias de este simposio, que abarcan
retomar conocimientos ancestrales en materia de producción, promover especies
autóctonas, educar a la población en la conservación ambiental y nuevos modos
de obtención de alimentos, reacondicionar los suelos para la producción, buscar
energías alternativas, lograr enfoques multidisciplinarios en las
investigaciones y hacer sinergia con expertos y tecnologías de otras latitudes.
El
punto final lo pondrá la capacidad de llegar a un consenso. Tal como comentó en
su conferencia el profesor Rafael Rodríguez, investigador de la Universidad
Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA), el gran desafío estará en la
articulación de los expertos y enfoques de investigación en materia de cambio
climático con los tomadores de decisiones. En un contexto donde existen
conflictos entre los intereses a corto y largo plazo y los problemas se
interpretan de forma diferente según las inclinaciones de cada grupo toca mucho
trabajo por hacer para llegar al ideal que es tener a todo un país enfocado al
logro de un objetivo común frente a una amenaza global ya innegable.
Para más información sobre la Acfiman (@acfimanve) puede consultarse su
página web: https://acfiman.org y para conocer el
programa de ponencias que se desarrolló en el simposio así como los
investigadores relacionados se puede consultar el enlace: https://acfiman.org/2019/09/04/simposio-cambio-climatico/
Por Gilberto Carreño, @GilbertoCarreo (*)
Cuando observamos las grandes movilizaciones que escenifican innumerables grupos de ciudadanos de todo el mundo, que se concentran en los lugares donde tienen lugar las más importantes reuniones sobre el ambiente global, entendemos que algo grandioso está ocurriendo en la opinión pública de todos los países: la concienciación sobre la suerte del planeta que está creciendo, pese a la drástica reducción de los medios impresos de comunicación colectiva, donde se han acortado los espacios informativos, al igual que las publicaciones especializadas, sobre los temas que forman parte de la literatura ambiental.
¿Cuál pudiera ser la explicación sobre ese fenómeno que palpamos, especialmente cuando la convocatoria está referida al tema puntual del cambio climático? Realmente, no resulta difícil dar respuesta a esta interrogante, pues a la vista de todos está el progreso de los medios masivos de divulgación que se apoyan en las modernas tecnologías telecomunicacionales, como producto de la globalización de la información, y a través de las cuales se pone en evidencia la preocupación de la humanidad en relación con los asuntos que más llaman la atención en los actuales momentos.
En esta realidad está presente un hecho que puede entenderse como el predominio de los medios digitales, sobre las formas tradicionales de comunicación colectiva, y que precisamente por las facilidades que ofrecen para ser desarrollados de manera individual, permiten el acceso a cualquier persona que, motivado por una preocupación compartida con muchos otros, puede incurrir en un manejo inadecuado de ellos.
Por tales razones, podemos considerar que pese a las buenas intenciones de quienes asumen la función de comunicadores, y este caso de divulgadores ambientales, deben procurar no solo un manejo idóneo de la herramienta sino, más allá, el mejor uso de los contenidos que pone a la disposición de ese inmenso público que conforma el ciberespacio, y la debida utilización de las técnicas y recursos redaccionales del oficio comunicacional.
Necesario es, entender que la comunicación ambiental se incluye entre las áreas de la comunicación científica, y que más allá de la interpretación de la realidad visible que pueda generar un hecho determinado, es a los profesionales de las distintas ramas de las ciencias (biológicas, ecológicas, meteorológicas y geográficas, entre otras) a quienes corresponde la función de emitir información para ser divulgada con mayor propiedad. En este caso, debe quedar claro también, que el comunicador aplicado a la divulgación de temas ambientales tiene la obligación de formarse en relación con los distintos aspectos de la temática ambiental, para interpretar debidamente a quienes con indiscutible formación académica emitan información en cada caso.
En el ejercicio cabal de la divulgación científica, el comunicador debe basarse, en el caso de una afectación ambiental, entre otras; en primer lugar, en la investigación del hecho presente, para lo cual debe acudir al profesional del área de la cual se trate; en segundo término en la comprobación de la situación observada (causas y niveles de contaminación u otro tipo de afectación de un determinado hábitat); propuestas de soluciones para la corrección del problema; y, muy importante, realizar el debido seguimiento de las acciones anunciadas por la autoridad a la cual corresponda asumir la responsabilidad de aplicar las correcciones y/o mitigación de los efectos.
De igual manera corresponde al auténtico comunicador ambiental, mantenerse al día en la información sobre las nuevas tecnologías y procedimientos que se aplican en distintos lugares fuera de su localidad, para orientar a las autoridades y a la comunidad en general, sobre adelantos que bien pudieran ser aplicados en su ámbito territorial.
Al comunicador ambiental debe corresponder la tarea de prevenir cualquier situación que pudiera poner en peligro la seguridad ambiental de una comunidad, sea por la aparición de elementos extraños en un determinado cuerpo de agua, o por la visible factibilidad de derrumbe de un terreno; como también denunciar cualquier violación de la normativa ambiental de un lugar.
Como fin último, el comunicador ambiental tiene la honrosa obligación de contribuir a forjar la educación de las comunidades en relación a los problemas que las afectan, y más allá, contribuir a la formación de una cultura ambiental que les permita elevar su calidad de vida.
De la misma manera, es preciso también tener presente que al igual que el comunicador de oficio o profesión tiene normas para cumplir en relación a la producción y divulgación de sus mensajes ambientales, también para el científico se imponen condiciones de necesario cumplimiento como son, entre otros, el adecuado manejo de las más elementales técnicas de redacción para que su producción de contenidos llegue al gran público, sin los tecnicismos propios de su profesión, con la mayor sencillez y claridad; y algo que debe ser común tanto para el periodista como para el experto: el apego a la verdad, sin magnificación de los hechos, y con estricto apego a las normas éticas de la comunicación social.
(*) Comunicador Social y Profesor Universitario. Periodista de VITALIS, gcarreno@vitalis.net @CirculoAmbiental
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