(*) Por Cecilia Gómez Miliani
Cada vez más empresas presumen ser verdes, pero no todas lo son. En un mercado que valora la sostenibilidad, el greenwashing amenaza la confianza y la verdadera transformación ambiental.
En la actualidad, la demanda por productos y servicios ambientalmente responsables crece de manera sostenida. Las empresas conscientes han integrado prácticas sostenibles en sus operaciones, como un compromiso real con el planeta y las nuevas generaciones. Sin embargo, en este contexto positivo, también surge una estrategia que, lejos de aportar, genera desconfianza: el greenwashing.
¿Qué es el greenwashing?
El greenwashing consiste en la comunicación engañosa que una empresa realiza para aparentar ser más ecológica o sustentable de lo que realmente es. Esta práctica va desde mensajes exagerados, omisiones importantes, hasta el uso de simbologías y etiquetas ambientales sin respaldo real. Si bien el objetivo es atraer al consumidor preocupado por la conservación del ambiente, estas acciones terminan perjudicando la credibilidad de la marca y confunden a los usuarios.
¿Por qué el greenwashing daña la confianza?
Las razones para considerar esta premisa es, en primer lugar, porque la transparencia y la sinceridad son valores que los consumidores actuales exigen cada vez más. Cuando una empresa comunica falsamente sus acciones ambientales, pierde la confianza que logró construir, y puede dañar su reputación a largo plazo. Segundo, porque el greenwashing desincentiva la verdadera transformación hacia modelos sostenibles. Se trata de un maquillaje superficial que no soluciona los problemas ambientales reales. Esto afecta a toda la cadena productiva y, en última instancia, al planeta.
Cómo construir un marketing sostenible
Para avanzar hacia un marketing ambientalmente responsable, es fundamental que las empresas adopten un compromiso genuino con la sustentabilidad. Esto implica medir y comunicar con honestidad sus impactos, establecer metas claras de mejora ambiental, involucrar a sus colaboradores y clientes en prácticas sostenibles y rendir cuentas públicamente. La innovación y la educación son aliadas poderosas para lograr procesos productivos más limpios y eficientes, basados en datos científicos y estándares reconocidos.
Nuestro papel como consumidores
Como consumidores y ciudadanos, tenemos el poder de elegir empresas que sean coherentes con sus promesas ambientales. La exigencia de verificación, la consulta de fuentes confiables y la participación activa en foros o redes de sostenibilidad fortalecen el mercado responsable. Al mismo tiempo, quienes lideran organizaciones tienen la responsabilidad ética y estratégica de ir más allá de las palabras, transformando sus negocios con creatividad y rigor ambiental.
Reflexionemos entonces sobre qué tipo de futuro queremos construir: uno basado en la transparencia y la acción concreta, o uno lleno de apariencias que sólo retrasan el cambio necesario. Apostar por el compromiso real con el planeta es, sin duda, la mejor inversión para todas las partes involucradas.
En Vitalis promovemos la transparencia ambiental y la educación para el consumo responsable, pilares esenciales para erradicar el greenwashing y fortalecer la confianza ciudadana.
Vamos a informarnos, a cuestionar y apoyar iniciativas auténticas que promuevan un desarrollo sostenible. Solo desde acciones honestas y colaborativas conseguiremos un mundo saludable y justo para las generaciones presentes y futuras. El greenwashing se combate con información, coherencia y acción. Apostar por la transparencia y el compromiso real con el planeta es la mejor inversión para construir un futuro sostenible.
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales. Directora de Vitalis Academy. https://bit.ly/CeciliaGómezLinkedin
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(*) Por Gustavo Zúar
¿Cuándo fue la última vez que tocaste la tierra con los pies? No el concreto. No la alfombra. La tierra viva. En un mundo saturado de pantallas, ansiedad y asfalto, el cuerpo humano pide tierra. Pide contacto. Pide volver a sentir.
¿Qué es el grounding?
El grounding —también llamado conexión a tierra— es una práctica tan antigua como olvidada: caminar descalzos sobre pasto húmedo, tierra tibia o arena viva. Piel con piel. Hombre y planeta, sin intermediarios.
Beneficios para la salud
Lejos de ser solo un gesto poético, esta conexión es eléctrica, fisiológica y profundamente restauradora. El cuerpo humano, cargado de estrés, inflamación y pensamientos acelerados, encuentra en el suelo un regulador natural. Una especie de botón de reinicio silencioso.
El vínculo con la sostenibilidad
¿Y qué tiene que ver esto con el ambiente? Todo. El grounding no existe sin suelo sano. No puede darse en concreto hirviente ni en jardines de plástico. Requiere ecosistemas vivos: parques con sombra, tierra fértil, árboles que respiren contigo. Y eso implica políticas públicas, conservación urbana y voluntad colectiva.
En tan solo 30 minutos de contacto directo con la tierra, el cuerpo puede reducir niveles de cortisol, mejorar el ritmo cardíaco y calmar la mente ansiosa. El suelo actúa como un antiinflamatorio natural. Las ciudades con mayor acceso a espacios verdes presentan hasta un 20% menos de casos de depresión y enfermedades cardiovasculares. El entorno influye en la salud más de lo que creemos.
El problema es que cada año hay menos tierra que tocar. Más concreto, más suela sintética, menos árboles que abracen con su sombra. El grounding se convierte, así, en un tema de equidad ambiental: ¿quién puede hoy poner los pies sobre un suelo vivo?
El acceso al suelo vivo no es igual para todos. Mientras algunas personas disfrutan de parques y áreas verdes cercanas, otras habitan en barrios saturados de concreto donde el contacto con la naturaleza es un lujo. Esta desigualdad convierte al grounding en un tema de equidad ambiental: garantizar que cada ciudadano, sin importar su contexto socioeconómico, pueda tocar la tierra y beneficiarse de sus efectos restauradores.
Ideas para reconectar
¿Quieres reconectar cuerpo y planeta? Aquí te dejamos estas ideas:
Tengamos presente que: Un cuerpo que toca la tierra recuerda su lugar. Una ciudad que protege el suelo protege también la salud de quienes la habitan. Y un planeta con más pies descalzos es un planeta más amado.
En Vitalis creemos que cuidar el suelo es cuidar nuestra salud. Súmate a nuestras iniciativas y conoce más de nuestra agenda de desarrollo humano en vitalis.net
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(*) Comunicador experto en desarrollo humano, vincula el bienestar personal con el impacto social. Colabora con iniciativas como Vitalis para fomentar una transformación consciente y sostenible.
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(*) Por Nieves Dácil Hernández Lorenzo
ESG: El nuevo lenguaje de la sostenibilidad
La sostenibilidad empresarial ya no es una aspiración, es una obligación estratégica. Hoy, las empresas deben minimizar su huella ecológica, contribuir al desarrollo social y adoptar modelos de gobernanza ética y transparente. Pero ¿Qué son los criterios ESG y por qué importan?
ESG (Environmental, Social and Governance, que en español se traduce como Ambiental, Social y Gobernanza) es el estándar internacional para medir la sostenibilidad de manera estructurada. Analiza tres dimensiones clave que podrían plantear algunas preguntas a las empresas:
• Ambiental: ¿Gestionan eficientemente la energía, el agua y los residuos? ¿Protegen la biodiversidad?
• Social: ¿Cuidan a sus empleados, promueven la equidad y respetan los derechos humanos?
• Gobernanza: ¿Tienen una estructura ética, transparente y responsable?
Integrar las ESG no es solo responder a regulaciones. Es anticipar riesgos, identificar oportunidades y mejorar el desempeño ambiental. Numerosos estudios demuestran que las empresas que incorporan prácticas ESG obtienen beneficios tangibles, como mayor acceso a financiamiento, reputación positiva y atracción de talento. De hecho, los inversores internacionales priorizan cada vez más aquellos proyectos alineados con estos principios.
Sistemas de Gestión: El pilar operativo de la sostenibilidad
¿De qué sirve medir si no puedes actuar? Los sistemas de gestión (ISO 14001, ISO 9001, ISO 45001, EMAS) estructuran procesos, definen políticas, establecen indicadores y promueven la mejora continua. Así, la sostenibilidad deja de ser discurso y se convierte en acción concreta que se traduce en:
• Políticas claras y auditables.
• Indicadores y metas verificables.
• Mejora continua y cultura organizacional sólida.
Combinar ESG + Sistemas de Gestión genera una sinergia poderosa que fortalece la gobernanza, optimiza recursos y mejora la toma de decisiones. Para ello es necesario que la empresa:
• Integre los riesgos ESG en la gestión corporativa a fin de aumentar la eficacia y cumplir las expectativas de todos los grupos de interés.
• Conecte la estrategia ESG con la misión y valores de la organización.
• Utilice herramientas tecnológicas para recopilar, analizar y reportar datos ESG de manera eficiente y transparente.
• Revise y planifique la estrategia del negocio y defina una visión ESG alineada con el propósito organizativo y las expectativas de sus grupos de interés.
• Implemente iniciativas disruptivas, innove en procesos y productos para maximizar el impacto sostenible.
• Supervise, ajuste y monitoree indicadores ESG para adecuar las acciones de manera que se aseguren resultados y mejora continua.
Ejemplos que Inspiran: Empresas que Marcan la Diferencia
Existen muchas empresas líderes que están demostrando que la sostenibilidad y el compromiso social pueden ir de la mano con el éxito empresarial. Aquí solo tres ejemplos de ello:
• México: Cemex integra criterios ESG y sistemas de gestión para reducir emisiones y avanzar hacia la neutralidad de carbono.
• Venezuela: Ron Santa Teresa promueve inclusión social y sostenibilidad en su cadena de valor, certificando procesos bajo normas internacionales.
• España: Iberdrola es referente global en energías limpias, con reportes ESG transparentes y sistemas de gestión certificados.
La sostenibilidad no es un destino, sino un camino de mejora continua y colaboración. Integrar herramientas ESG y sistemas de gestión no solo fortalece la capacidad operativa, sino que convierte a las empresas en agentes clave para la transformación hacia una economía más justa, inclusiva y respetuosa del planeta.
Sumarse a este cambio no es solo una ventaja competitiva, es una responsabilidad compartida. Entonces es momento de que las empresas se pregunten: ¿Vamos a liderar o a seguir la corriente? El tiempo de actuar es ahora.
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables. Experta en gestión de proyectos, desarrollo sostenible y medio ambiente. Facilitadora de procesos en el marco del desarrollo sostenible. Líder Global de Vinculación y Sostenibilidad de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/nievesdacilhernandez/
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(*) Por Antonio Veiga
Si bien la adopción de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 es una decisión corporativa que impacta directamente en la estructura interna de una aerolínea, sus efectos se extienden también a los pasajeros.
La industria aeronáutica es una de las más reguladas en términos de impacto ambiental, y la presión sobre las aerolíneas para reducir su huella ecológica ha llevado a la implementación de medidas que, aunque orientadas a la sostenibilidad, terminan incidiendo en la experiencia de los viajeros.
La transición hacia una gestión más ecológica reconfigura los procesos internos de las compañías, también introduce ajustes en la oferta de vuelos, en la estructura de costos y en la forma en que los pasajeros interactúan con los servicios aéreos.
Uno de los efectos más evidentes de la implementación de un SGA en las aerolíneas es el ajuste en los costos operativos, lo que en muchos casos se traduce en un impacto sobre las tarifas de los boletos. La inversión en tecnologías limpias, la adecuación de infraestructuras y la implementación de nuevos protocolos ambientales generan costos que pueden ser absorbidos parcialmente por la empresa, pero que, en ciertas ocasiones, son trasladados a los pasajeros.
Además del costo del pasaje, los pasajeros pueden notar modificaciones en su experiencia de viaje debido a las políticas de sostenibilidad adoptadas por las aerolíneas. Un cambio significativo ha sido la eliminación progresiva de plásticos de un solo uso y la implementación de materiales biodegradables en los servicios de a bordo.
Desde 2020, varias aerolíneas, como Emirates y Air France, han optado por sustituir los cubiertos y envases de plástico por versiones reciclables o reutilizables. Aunque la medida ha sido bien recibida por sectores que apoyan la sostenibilidad, algunos pasajeros han expresado preocupaciones sobre la calidad y la funcionalidad de estos productos, especialmente en vuelos de larga duración donde la resistencia de los materiales es un factor clave en la experiencia del usuario.
Otro aspecto que afecta a los pasajeros es la revisión de la oferta de vuelos y la optimización de rutas con el fin de reducir el impacto ambiental de la aerolínea. KLM, en 2019, introdujo una iniciativa para incentivar a los pasajeros a considerar alternativas al transporte aéreo para trayectos cortos, promoviendo la intermodalidad con trenes en rutas donde fuera viable. Esta estrategia respondió a su compromiso con la reducción de emisiones y permitió justificar un ajuste en sus tarifas, reflejando la inversión realizada en biocombustibles y programas de compensación de carbono.
De manera similar, otras compañías han optado por modificar sus políticas de carga y peso en los vuelos, incentivando a los viajeros a reducir su equipaje para disminuir el consumo de combustible y las emisiones de CO₂.
El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Lufthansa, por ejemplo, ofrece a sus clientes la opción de contribuir con un fondo destinado a proyectos de reforestación o al desarrollo de combustibles sostenibles.
A medida que las aerolíneas adoptan prácticas más ecológicas, los viajeros se ven involucrados en un proceso que, aunque puede implicar ajustes en costos y servicios, también promueve una mayor conciencia ambiental. Desde la eliminación de plásticos de un solo uso hasta la optimización de rutas y la creación de programas de incentivos, estas iniciativas reflejan un compromiso genuino con el futuro del planeta.
Así, al volar, los pasajeros no solo están eligiendo un medio de transporte, sino que también se convierten en parte activa de un movimiento hacia un mundo más sostenible.
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(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. www.linkedin.com/in/drantonioveiga
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(*) Por Nieves Dácil Hernández Lorenzo
Hoy, la sostenibilidad empresarial no es solo un “plus”. Es el corazón que da vida, legitimidad y futuro a cualquier organización. La sociedad, los inversores, los consumidores y hasta los propios empleados exigen empresas éticas, transparentes y comprometidas con el entorno. Pero ¿qué significa realmente ser sostenible?
Ser sostenible es adoptar un enfoque de valor compartido: unir el éxito económico con el respeto ambiental y el bienestar social. La pregunta clave es: ¿las empresas podrían generar valor económico, social y ambiental sin agotar los recursos de las futuras generaciones? Esa es la verdadera sostenibilidad empresarial, aquella que:
Transformar la empresa: del discurso a la acción
La sostenibilidad exige una transformación profunda. No es un área aislada dentro de la empresa ni una moda pasajera. Es un principio transversal que redefine la forma de hacer negocios y que incluye:
Para ello hay que ampliar la mirada más allá de las ganancias económicas dentro de la empresa y poner en marcha acciones concretas que pueden acelerar la transición hacia la sostenibilidad, como por ejemplo:
¿Está la empresa lista para el cambio?
Adaptarse a normativas ambientales cada vez más exigentes es solo el inicio. Muchos países ya obligan a reportar públicamente el desempeño en sostenibilidad. Esto implica:
Pero, atención: la sostenibilidad no es una carga. Bien integrada, es un motor de innovación, eficiencia y diferenciación.
Ejemplos reales
Empresas líderes a nivel global han demostrado que es posible adoptar este modelo integral, logrando reducir emisiones, mejorar la trazabilidad de sus cadenas de suministro y consolidar una cultura organizacional basada en la sostenibilidad. Aquí tres ejemplos de ello:
El Futuro es de quienes lideran con propósito
Las empresas que internalizan la sostenibilidad son más resilientes, atractivas para el talento y capaces de generar alianzas estratégicas. El futuro empresarial está ligado a la capacidad de generar valor sostenible para la sociedad y el planeta.
Aceptar el reto de la sostenibilidad no es solo una tendencia, es una necesidad para garantizar la viabilidad y relevancia en un mundo en transformación.
Como ciudadanía, tenemos un rol: exigir, apoyar y visibilizar a las empresas que lideran con propósito. ¿Nos sumamos al movimiento?
Lee también estos otros artículos sobre este tema que pueden interesarte: “Sostenibilidad y empleo en las empresas aeronáuticas: Retos laborales de implementar la ISO 14001” y “Economía circular: la sostenibilidad a través de la innovación y la colaboración“
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables. Experta en gestión de proyectos, desarrollo sostenible y medio ambiente. Facilitadora de procesos en el marco del desarrollo sostenible. Líder Global de Vinculación y Sostenibilidad de Vitalis. Contacto: https://www.linkedin.com/in/nievesdacilhernandez/
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(*) Por Thais Malavé
En diversas regiones del mundo, reconocer la igualdad de género y el empoderamiento femenino, ha resultado una estrategia crucial para la sostenibilidad.
Recientes experiencias realizadas en áreas rurales y urbanas en América Latina, en materia ambiental, económica y social, han demostrado que el empoderamiento de las mujeres es clave para alcanzar una verdadera sostenibilidad, porque las mujeres juegan un papel esencial en la vida diaria de comunidades y territorios. Al visibilizar su voz y potenciar su liderazgo en la gestión de recursos naturales, se logran soluciones más justas y efectivas para todas las personas.
Desde la economía hasta la conservación ambiental, las mujeres aportan conocimientos tradicionales y técnicas innovadoras que enriquecen cualquier proyecto. Cuando acceden a la tierra, al crédito o a la tecnología, no solo mejoran su propio bienestar, sino que elevan la seguridad alimentaria y la resiliencia comunitaria frente a las crisis climáticas.
Además, dotar de autonomía económica a las mujeres —reconociendo y valorando también el trabajo no remunerado— contribuye a redistribuir de manera equilibrada las responsabilidades de cuidado. De este modo, ellas pueden incorporarse plenamente al mercado laboral y a la toma de decisiones, generando un efecto multiplicador en la productividad y el desarrollo local.
En la planificación de servicios básicos como agua, energía o transporte, su participación garantiza diseños más inclusivos y sensibles a las necesidades reales de todas las personas. Asimismo, integrarlas en políticas de reducción de riesgos y cambio climático añade una mirada preventiva y colaborativa, basada en la experiencia de quienes más sufren los impactos ambientales.
A pesar de los avances, el camino aún presenta desafíos: es necesario contar con indicadores de género en todas las metas de desarrollo, destinar recursos específicos a programas de formación y asegurar espacios de liderazgo para las mujeres.
En definitiva, cuando el empoderamiento femenino se asume como estrategia central, no solo se cumple un mandato de justicia, sino que se construye una base sólida para sociedades más equitativas, resilientes y sostenibles.
Este enfoque debe ser adoptado de forma transversal por todos los sectores, enfatizando la importancia de involucrar a hombres y mujeres como aliados, para fomentar una cultura de corresponsabilidad que haga posible un futuro más próspero y equilibrado. Solo así será posible acelerar un desarrollo justo, equitativo y verdaderamente sostenible.
También de esta autora podría interesarte revisar el artículo “Hacia una armonización de las acciones por el clima y la igualdad de género” junto con el texto “Importancia de las mujeres en la población” que contiene datos que seguro te serán útiles.
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(*) Especialista en gerencia de proyectos, promoción de la inversión social y el desarrollo sostenible. Contacto: https://www.linkedin.com/in/thais-malav%C3%A9-69680032/
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(*) Antonio Veiga
En el contexto de las empresas aeronáuticas, la gestión ambiental se ha convertido en una prioridad a nivel mundial debido a la creciente presión regulatoria, social y económica para reducir el impacto ambiental de la industria.
La implementación de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) basado en la norma ISO 14001 representa un desafío tanto técnico como organizacional, afectando no solo los procesos operativos, sino también las condiciones laborales de los empleados en diversas áreas.
Un SGA tiene como objetivo mejorar el desempeño ambiental de la empresa a través de la identificación y control de impactos ambientales significativos, la adopción de prácticas sostenibles y el cumplimiento de regulaciones ambientales locales e internacionales. Sin embargo, su implementación no está exenta de dificultades, especialmente en el ámbito laboral.
Los trabajadores de distintos departamentos pueden enfrentar cambios en sus rutinas diarias, nuevas responsabilidades, capacitaciones obligatorias y, en algunos casos, una mayor carga administrativa o de cumplimiento normativo.
Si bien existen desafíos y cierta resistencia al cambio en algunas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas.
La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral. La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.
La responsabilidad social y ambiental juega un papel central en la viabilidad de un SGA dentro de una aerolínea. Más allá del cumplimiento normativo, las empresas del sector deben asumir un compromiso con la reducción de su huella ecológica y la integración de prácticas responsables en su cadena de valor. Esto implica la gestión eficiente de recursos como agua, energía y combustibles, aunque también la implementación de programas de mitigación de impactos en comunidades cercanas a los aeropuertos y la adopción de iniciativas de compensación ambiental, como la reforestación o el uso de biocombustibles.
La implementación de un SGA en una aerolínea es un proceso que va más allá de la simple certificación; implica un cambio estructural en la forma en que la empresa opera y en la manera en que se percibe en el mercado global.
El compromiso ambiental de las aerolíneas también ha impulsado la creación de programas de incentivos para pasajeros responsables, una estrategia que busca integrar al viajero en las iniciativas de sostenibilidad de la empresa. Algunas aerolíneas han introducido sistemas de compensación de carbono que permiten a los pasajeros pagar una tarifa adicional para mitigar la huella ambiental de su vuelo.
El éxito dependerá de la capacidad de adaptación de la organización, del compromiso con la mejora continua y de la integración de prácticas ambientales responsables en cada nivel de la empresa.
La implementación de un SGA en la industria aeronáutica conlleva cambios significativos en todos los niveles de la organización. Si bien existen desafíos y resistencia al cambio en ciertas áreas, los beneficios en términos de eficiencia operativa, reputación y cumplimiento normativo justifican la adopción de estas prácticas. La clave para una transición exitosa radica en la planificación estratégica, el diálogo con los trabajadores y la incorporación progresiva de medidas que permitan alcanzar los objetivos ambientales sin afectar la operatividad ni la estabilidad laboral.
La experiencia de aerolíneas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica demuestra que un enfoque equilibrado y participativo es esencial para minimizar los conflictos laborales y garantizar que la sostenibilidad sea un pilar fundamental en el crecimiento del sector aeronáutico.
Te puede interesar revisar el artículo sobre Cambio climático: Desafíos y oportunidades para el transporte aéreo que también está publicado en este blog.
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(*) Doctor en Educación Ambiental, consultor en sostenibilidad y calidad educativa, especialista en rankings universitarios y análisis de datos. Colaborador de Vitalis. Contacto: www.linkedin.com/in/drantonioveiga
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(*) Por Rita Fereira Hung
Entre montañas y selvas nubladas en el norte septentrional de Sudamérica se encuentra Curimagua, tierra de la Urupagua (Metteniusa nucifera), una fruta endémica de esta región. Curimagua es un pueblo que se siente como tu propio hogar; con abundante naturaleza, generosas familias campesinas y conucos, un sistema agroecológico ancestral que protege al bosque nativo y las variedades locales de cultivos como la caraota y el quinchoncho. En un mundo crecientemente urbanizado y saturado de tecnología, la oportunidad de encontrar una conexión con la naturaleza, es un anhelo que todo ser humano necesita satisfacer.
En ese contexto fue desarrollado “Proyecto Urupagua”, para apoyar a las generaciones más jóvenes de Curimagua a través de la ruta agroecológica de los conucos. Aquí el visitante se conectará con la naturaleza y la amable, trabajadora y hospitalaria población agrícola y conuquera de Curimagua le abrirá sus brazos para recibirlo y hacerle sentir en casa.
La misión de esta iniciativa es contribuir a generar resiliencia socioeconómica y sociocultural entre los jóvenes agricultores afro indígenas frente al cambio climático en esta región montañosa del Caribe. La visión proyectada es conectar el desarrollo socioeconómico y la preservación de la herencia cultural ‘conuquera’ en esta comunidad afroindígena, co-diseñando junto a la comunidad y de manera transdisciplinaria, una hoja de ruta para desarrollar esta iniciativa, con el liderazgo de los jóvenes agricultores locales. Esta hoja de ruta comprende los espacios y compromisos mutuos adquiridos para la comunicación, capacitación, acción comunitaria y lanzamiento de la ruta de los conucos en el marco de su fase de implementación.
En “Proyecto Urupagua” se brinda una plataforma de capacitación e incentivos para el emprendimiento sostenible vinculado a las prácticas agroecológicas ancestrales, así como al ecoturismo social y ecológicamente responsable; se proporciona un canal para visibilizar y difundir la herencia cultural local, los emprendimientos sostenibles de los jóvenes agricultores y el patrimonio paisajístico-natural de la región.
En “Proyecto Urupagua”, se ha logrado exitosamente la formación de 172 agricultores a través de un ciclo de 4 talleres de contextualización e inducción en guía de senderos interpretativos de la naturaleza; se consolidó un núcleo de trabajo de agricultores agroecológicos a través del primer vivero de café de sombra de tipo “Castillo”, y una hoja de ruta para la regeneración comunitaria de cultivos de sombra; se realizó la demarcación de los primeros 3.5 km de senderos interpretativos en la parroquia Curimagua y se inició la presencia en internet a través de la página web www.curimagua.com y redes sociales.
Por medio de herramientas técnicas y formativas brindadas a la comunidad de Curimagua, “Proyecto Urupagua” ha obtenido el compromiso de los agricultores locales para trabajar en núcleos de emprendimiento sostenible, conformando la base logística comunitaria necesaria para activar la ruta de los conucos donde se busca preservar el patrimonio cultural y ambiental de las comunidades agrícolas rurales de América Latina y El Caribe.
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(*) Ingeniero Químico, cofundadora de geckonsulting y Proyecto Urupagua, con amplia experiencia en desarrollo de proyectos socioambientales. Fue Joven Embajadora Ambiental en el PNUMA (2013) y becaria del programa YLAI (2023). Contacto: https://www.linkedin.com/in/rita-fereira-hung-33b5a0101/
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(*) Por Cecilia Gómez Miliani
Cualquier empresa que desee asegurar su futuro a largo plazo, deberá comprender el papel que juega su actuación en la promoción de prácticas sostenibles para garantizar la salud del planeta. Esto también le traerá ventajas a su negocio pues mejora la eficiencia y contribuye a la reducción de costos. Por ejemplo, la optimización en el uso de materia prima, la reducción de desperdicios y la adopción de tecnologías más limpias pueden resultar en una disminución de los gastos asociados con el consumo de energía, agua y recursos.
Los consumidores y clientes valoran cada vez más las empresas que demuestran un compromiso con la sostenibilidad y la protección del entorno natural. En un mercado competitivo, demostrar compromiso con la responsabilidad social y ambiental, puede hacer la diferencia. Esto a su vez mejora la imagen corporativa, lo que puede aumentar la confianza de los consumidores, fortalecer la lealtad de los empleados y mejorar las relaciones con los inversionistas, proveedores y comunidades locales.
Adecuar las empresas a prácticas sostenibles también puede estimular la innovación y la creatividad, debido a que se hace necesaria la generación de ideas y soluciones originales para abordar los desafíos ambientales que se presentan en la producción de bienes y servicios.
¿Cómo podemos garantizar que los empleados de una empresa adquieran las competencias necesarias en el ámbito ambiental para aprovechar al máximo sus ventajas competitivas? Entre las opciones disponibles destacan la educación formal y la capacitación en el entorno laboral.
En la actualidad, el uso de la tecnología hace que la capacitación en línea surja como una herramienta poderosa para el desarrollo de competencias ambientales en las empresas al ofrecer, entre otras ventajas:
Entender que el desarrollo de competencias ambientales es esencial para cualquier empresa que desee ser responsable socialmente, eficiente en el uso de recursos, competitiva en el mercado, atractiva para el talento y capaz de adaptarse a las demandas crecientes de protección del ambiente, es fundamental en la actualidad. Es por esta razón que invertir en la formación y el apoyo de sus colaboradores para garantizar que se conviertan en defensores activos y responsables del cuidado del planeta, es una tarea que no debe seguir esperando.
En Vitalis Academy (https://campusvirtual.vitalis.net/) podemos diseñar una oferta ajustada a las necesidades de tu empresa para apoyarte en el desarrollo de las competencias ambientales de tus colaboradores.
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(*) Ingeniero de los Recursos Naturales Renovables, Magister en Gerencia Ambiental y Especialista en Diseño de Acciones formativas en Línea. Directora de Vitalis Academy. https://bit.ly/CeciliaGómezLinkedin
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(*) Por Eduardo Ochoa Perales
La huella hídrica de una empresa representa la cantidad total de agua consumida directa e indirectamente en sus operaciones y en su cadena de suministro. Es un indicador clave para evaluar el uso eficiente del agua y su gestión responsable.
En la era moderna, donde la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental son cada vez más relevantes, la medición de la huella hídrica se ha convertido en una herramienta indispensable para las empresas que desean gestionar de manera efectiva sus recursos hídricos y reducir su impacto ambiental.
La medición de la huella hídrica es fundamental para las empresas que buscan mejorar su desempeño ambiental y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. La formación y capacitación en este tema es esencial en la implementación de prácticas sostenibles de gestión del agua y para la toma de decisiones informadas.
Veamos con más detalle cada uno de los beneficios:
Dada la importancia de medir la huella hídrica en las empresas, es fundamental que los estudiantes universitarios, profesionales y personal técnico del área estén capacitados en este tema. La formación en la medición de la huella hídrica proporciona los conocimientos y habilidades necesarios para implementar sistemas de gestión del agua efectivos y llevar a cabo evaluaciones precisas de la huella hídrica en el contexto empresarial.
Formarse en el tema de la medición de la huella hídrica puede ofrecer los siguientes beneficios:
En Vitalis Academy podrán encontrar formación en este tema. Los invito a solicitar más información a través del correo: cursosvirtuales@vitalis.net o a través del siguiente link: https://vitalis.net/talleres-vitalis/
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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Linkedin: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin
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