Por Ing. Ana Paola Vargas Chávez .
La generación de los residuos sólidos urbanos (RSU) es una consecuencia inevitable en busca de la satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos, convirtiéndose actualmente en una de las principales problemáticas ambientales no sólo en México, sino a nivel global, debido al aumento acelerado e insostenible que se ha ido presentado durante los últimos años.
Ésta problemática ha sido resultado de múltiples factores que la han ido acrecentando hasta un nivel preocupante. Factores como el incremento exponencial de la población, la innegable concentración de ésta en los núcleos urbanos, los cambios en nuestros hábitos de consumo, entre otros, traen impactos negativos hacia el medio ambiente, y consecuentemente en la salud de las personas y en nuestra economía.
Debido a la tendencia de crecimiento presentada en la generación de RSU en los últimos años, se vuelve necesario prestar gran atención a los temas relacionados con la gestión integral de los RSU, cuyo objetivo es garantizar el adecuado manejo de los residuos desde su generación hasta la disposición final o hasta su reincorporación en posteriores procesos productivos, por lo que resulta importante conocer cuál es la gestión que se le da actualmente a los RSU y, por supuesto qué opciones tenemos para hacerle frente esta problemática ambiental.
En México, del total de los RSU reportados, más de la mitad son enviados a rellenos sanitarios para su disposición final y sólo un pequeño porcentaje se destina para su valorización. Por lo que es imperativo que se promuevan e implementen instrumentos, programas y planes de política ambiental enfocados a un desarrollo sustentable, en donde se impulse la investigación científica y tecnológica con el fin de darle un mejor tratamiento a éstos residuos e impulsar su valorización.
Por otra parte, es importante empezar a adoptar una economía circular -y no lineal como comúnmente es manejado-, cuyo principio sea cerrar el ciclo de vida de los productos y/o servicios, es decir, proporcionar un mayor valor a los materiales, productos y recursos, en donde se busque que los residuos se conviertan en un recurso para otro proceso y con esto, lograr la preservación de nuestros recursos.
No obstante, la correcta gestión de los residuos sólo podrá ser alcanzada cuando se logre entender que esto es una responsabilidad compartida y no depende de unos cuantos, por lo que es necesario sumar esfuerzos.
(*) Ingeniera Ambiental, egresada de la Universidad La Salle (2011-2015). Actualmente cursando la maestría en Tecnologías para el Desarrollo Sustentable y laborando como Técnico de Medio Ambiente en Mota-Engil México S.A.P.I. de C.V. Linkedin.com/anapaolavargas Email: paolavch20@gmail.com
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Edgar Rodríguez Santos (*)
Para que un residuo se considere peligroso tiene que presentar alguna de las siguientes propiedades: Corrosivos, Reactivos, Explosivos, Tóxicos, Inflamables y/o Biológico-Infecciosos. La aproximación más reciente sobre el volumen de generación de Residuos Peligrosos para México indica que para el periodo 2004-2011, 68 733 empresas registradas, generaron 1.92 millones de toneladas.
El mayor volumen de generación de residuos peligrosos correspondió a la Zona Metropolitana del Valle de México con 584 666 toneladas, siendo el sector químico el mayor generador. De acuerdo con la normativa aplicable en México, los generadores de residuos tienen la responsabilidad de realizar una Gestión Integral de Residuos, lo cual se puede entender como un conjunto de acciones para el manejo de residuos desde su generación hasta la disposición final, a fin de lograr beneficios ambientales.
Dicho manejo integral corresponde a las actividades de reducción en la fuente, separación, reutilización, reciclaje, coprocesamiento, tratamiento biológico, químico, físico o térmico, acopio, almacenamiento, transporte y disposición final de residuos. Debido a las características físicas y químicas diversas de los residuos peligrosos, las tecnologías de tratamiento tienen que ser identificadas cuidadosamente para cada tipo de residuo, teniendo en cuenta su naturaleza y el grado de peligro asociado, entre otros factores.
Entre los principales tipos de tratamientos para los residuos peligrosos que se utilizan comúnmente y que pueden implementarse para reducir esta brecha; se encuentran el tratamiento biológico con sistemas aerobios y anaerobios y los procesos físicos y físico-químicos.
Los primeros permiten tasas de degradación más rápidas y el tratamiento de niveles altos de contaminación, mediante el aumento de temperatura y la mejora de las tasas de transferencia de oxígeno. Los segundos cubren un amplio rango de procesos aplicados a residuos peligrosos orgánicos e inorgánicos, entre los cuales, de los más comunes se encuentran los procesos físicos de sedimentación y filtración, entre otros, y los procesos fisicoquímicos, que incluyen precipitación química y procesos térmicos, entre otras tecnologías.
De tal manera que, en las últimas dos décadas México, ha tenido un gran avance en la legislación y las practicas industriales sobre las tecnologías para el tratamiento de residuos peligrosos, sin embargo, aún falta un gran esfuerzo por realizar.
*Ing. Químico Petrolero, erodrisant@gmail.com
]]>Para comenzar, recuerda que los residuos son todos aquellos materiales o restos que no tienen ningun valor económico para quien lo usó, pero si un valor comercial para su recuperación e incorporación al ciclo de vida del material. En otras palabras, un residuo puede ser reutilizado o reciclado.
Por su parte, un desecho es un material o conjunto de materiales resultantes de cualquier proceso u operación que esté destinado al desuso, que no vaya a ser utilizado, recuperado o reciclado, y que requiera de un tratamiento o disposición especial.
Seguidamente te compartimos algunos consejos para gestionar tus residuos y desechos:
Reduce:
Recolecta:
Repara:
Reutiliza
Recicla:
Regula
Reflexiona:
Conoce las 16Rs de la sustentabilidad, visitando este interesante artículo.
Crisóforo Mecinas Cruz (*)
Durante los últimos 50 años, la población mundial se ha multiplicado considerablemente planteando una serie de retos para las ciudades. Solo para tener una idea, en 2012 se generaban 1,300 millones de toneladas anuales de residuos en el mundo y se espera que para 2025 la cifra aumente a 2,200 millones de toneladas.
A medida que se ha incrementado el volumen de residuos, también ha aumentado el tiempo requerido para su degradación, como es el caso de las bolsas plásticas y de muchos equipos electrónicos, los cuales representan un riesgo al medio ambiente. Estos materiales contienen componentes tóxicos que requieren un proceso especializado para su recolección, disposición y tratamiento.
En muchas ciudades la disposición de residuos se continúa realizando al aire libre o mediante la quema indiscriminada de los mismos, lo que ha ocasionado la contaminación del suelo, los ríos e inclusive los océanos, al ser vertidos directamente en ellos. Por ello requerimos llevar a cabo una gestión integral de los residuos mediante la implementación sistemática de acciones para su manejo, incluyendo normativas, operativas, financieras, de planeación, sociales, educativas, y de monitoreo, entre otras.
Tales acciones comprenden todo su ciclo, desde su generación hasta la disposición y tratamiento final, con el objeto de lograr beneficios ambientales, y la optimización económica de su manejo y su aceptación social, conforme a las circunstancias de cada localidad o región. Lo anterior es parte de la responsabilidad conjunta entre productores, distribuidores, consumidores y de los gobiernos, entre otros actores.
Nuestro papel como consumidores debe enfocarse en tres principios básicos para disminuir la producción de residuos y reducir su impacto en el medio ambiente. El primero es la reducción, evitando el consumo de productos que generen mayores residuos, como es el caso del agua y de los refrescos que vienen en botellas de pet, así como productos cuya vida útil sea muy corta, como en el caso de algunos aparatos electrónicos. El segundo es la reutilización, eligiendo aquellos cuyo envase podamos volver a utilizar como contenedores o materias primas en otro proceso. El tercero es el reciclado, para lo cual hay que revisar sus características y separarlos desde la fuente para facilitar dicho proceso.
Mediante estas acciones podemos empezar a reducir el daño que nuestros residuos causan al ambiente debido a la contaminación del suelo, del agua o del aire. No olvidemos que cada acción cuenta y si las sumamos para resolver el complejo problema de los residuos, podemos ayudar a su solución.
(*) Ingeniero Civil, cmecinas@hotmail.com
Fuente de la imagen de basura: Diario El Argentino.
]]>Los técnicos de VITALIS recomiendan evaluar el tratamiento más adecuado para tales residuos o desechos, reutilizando lo que pueda reusarse, reciclando los residuos, disponiendo en forma controlada aquellos desechos que así lo ameriten y evitando su incineración a los fines de disminuir la generación de gases de efecto invernadero que contaminen nuestra atmósfera y favorezcan el calentamiento global.
Asimismo, VITALIS hace un llamado al CNE a impulsar una política ecoeficiente de sus procesos electorales, a los fines de reducir la cantidad de residuos y desechos que se generen, así como evitar la incineración del material electoral, una vez concluyan los procesos, los cuales pudieran ser destruidos y posteriormente reciclados, ,en el marco de la Constitución y las leyes.
Como referencia VITALIS señaló el tiempo promedio que este tipo de residuos puede tardar en degradarse en la naturaleza:
Panfleto o publicidad en papel: 1 año. El papel, compuesto básicamente por celulosa, no le da mayores problemas a la naturaleza para integrar sus componentes al suelo. Si queda tirado sobre tierra y le toca un invierno lluvioso, no tarda en degradarse. Lo ideal, de todos modos, es reciclarlo para evitar que se sigan talando árboles para su fabricación.
Banderines de plástico o viniles: 10 a 100 años. Tardan mucho en transformarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas, invisibles pero siempre presentes. Sus componentes son altamente contaminantes y no se degradan.
Pancartas de tela: 20 a 35 años. Dependiendo del tipo de material y la pintura utilizada, su degradación en la naturaleza puede ser muy lenta.
Pendones con metal, plástico y madera: 100 a 200 años. Estas son las más rebeldes en transformarse. Casi todos sus materiales se pueden reciclar y/o reutilizar. Como poseen diversos tipos de materiales, tienen varias etapas de degradación.
Asimismo, la ONG venezolana VITALIS insta a los candidatos (y al ganador), a mitigar la huella de carbono generada en sus viajes. Para tener una idea, un trayecto aéreo de Caracas a San Cristóbal puede producir alrededor de 108 kg de dióxido de carbono por persona, cantidad que multiplicada por el número de acompañantes, superaría varios cientos de miles de toneladas de este gas de efecto invernadero a la semana. Para ello les invita a realizar el cálculo de la misma, y plantar el número de árboles que sean necesarios. En este reto, VITALIS se pone a la orden para asesorarles y cumplir con ese objetivo.
VITALIS es una ONG 100% venezolana dedicada a la formación en valores, conocimientos y conductas, cónsonas con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable.
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La capacidad para reciclar en el país, pudiera triplicarse o cuadriplicarse en el caso del papel, los plásticos y el vidrio, en tanto que el aprovechamiento de los residuos orgánicos pudiera incrementarse hasta un 1000%.
Tomando en cuenta que alrededor del 80% de los residuos domésticos e industriales pudieran ser reciclados, no sólo resolveríamos el primer problema ambiental del país que es la basura, sino hasta pudiéramos generar alrededor de 250 mil empleos directos y más de 1 millón indirectos en un año.
Los gobiernos deberían estimular mucho más esta práctica que no sólo disminuirían la cantidad de residuos que llegan a los rellenos sanitarios, sino que ahorraría el consumo de materia prima, incluyendo agua y energía.
Un hecho del reciclaje en Venezuela es que las empresas requieren mejor estructura y mayor inversión. Ello se evidencia en la limitada capacidad de las empresas recicladores existentes que pudieran estar desestimulando su desarrollo en Venezuela, por lo que urge una política nacional de rerciclaje, que salvaguarde la materia prima y los recursos naturales en general, y disminuya los impactos ambientales ocasionados por la creciente generación de residuos y desechos.
]]>La organización no gubernamental VITALIS hizo un llamado a las autoridades capitalinas para que solucionen definitivamente el problema de la basura en Caracas, por medio de la creación de una mancomunidad municipal, o la comisión técnica metropolitana, basada en criterios apropiadamente definidos, acordados y respetados por los cinco municipios, dejando de lado las diferencias partidistas.
Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS y Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana, señaló que “sólo por medio la unificación de criterios y estrategias para la recolección, transporte, clasificación y disposición final de los residuos, se podrá alcanzar la solución de este complejo problema, que año tras año ha venido arrebatando la tranquilidad de los caraqueños, poniendo inclusive en riesgo su salud”.
El problema es tan complejo que pocos son los sitios de la ciudad capital que no muestran signos de deterioro por la inapropiada manipulación de la basura.
En opinión de Díaz Martín “no es posible que Caracas cuente con cinco ordenanzas municipales para la basura (una por municipio), lo cual conlleva no sólo a descoordinación entre las Alcaldías, sino a posibles incumplimientos en las concesiones y limitado alcance de los objetivos de gestión ambiental responsable”. Tomando en cuenta el alto precio del servicio, Caracas debería contar con un excelente sistema de recolección, tratamiento y disposición final. Sin embargo, “los resultados no reflejan la inversión de los ciudadanos”.
El Presidente de VITALIS destaca que de conformidad a lo establecido en la Ley sobre el Régimen del Distrito Metropolitano de Caracas, de fecha 28/02/2000, “corresponde a la Alcaldía Mayor gerenciar y coordinar las competencias metropolitanas en cuanto a tratamiento y disposición final de residuos, destacando muy especialmente su responsabilidad de unificar los servicios públicos de interés común y fijar las tasas y tarifas por los mismos”. Sin embargo, “muy pocas son las veces que todos los Alcaldes de reúnen a conversar sobre este tema, lo cual desilusiona a sus votantes, porque la basura afecta por igual a los partidarios del gobierno y la oposición”.
Díaz Martín reconoce los esfuerzos adelantados por algunos municipios por resolver los problemas derivados de un mal manejo de la basura, “pero no podemos quedarnos de brazos cruzados frente a la creciente problemática”. Citó el caso de muchos barrios de Caracas, donde los ciudadanos lanzan la basura desde el cerro, por no contar con un sistema integrado y sistemático de recolección”.
Entre las ventajas destacadas por VITALIS para promover la creación de la mancomunidad metropolitana figuran: mayor coordinación y cooperación entre los gobiernos municipales, homologación de tarifas (controlando aquellas excesivas), compatibilización de las tecnologías para la recolección y el tratamiento de los residuos y mayor participación de las comunidades en el seguimiento de los acuerdos y el cumplimiento de las concesiones.
Finalmente, Díaz Martín señaló que “la Alcaldía Metropolitana debería jugar un papel fundamental en esta materia, definiendo los lineamientos operativos y estratégicos que por ley les compete, a fin de resolver de manera definitiva este problema que afecta a la mayoría de los caraqueños en la actualidad”.
Una nueva Planta de Transferencia para Caracas
En cuanto a la necesidad de plantas de Transferencia de basura en Caracas, VITALIS se complace por la decisión de recuperar la Planta de las Mayas, inversión que supera los 6.000 millones. Sin embargo manifiesta su sorpresa por su cierre temporal al uso por parte de las otras Alcaldías, pues con ello se crea un problema adicional al manejo de los residuos. “Es como si a uno le falla un riñón y aceptan su cese de funcionamiento, sin considerar en paralelo una hemodiálisis, un transplante o una diálisis peritoneal” acotó Díaz.
En este sentido, los Municipios están obligados a proponer alternativas, en coordinación con la Alcaldía Metropolitana, el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y los vecinos que albergarán en sus predios cualquier planta de tratamiento.
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Los mosquitos transmisores del Dengue son insectos con un ciclo de vida relativamente corto, que puede llegar hasta 40 días en promedio, dependiendo de las condiciones donde habite. A diferencia de otros parientes, prefiere las aguas blancas donde se reproducen con una facilidad impresionante, y no en las aguas negras y contaminadas como mucha gente piensa.
Baldes, poncheras, platos de macetas, pipotes, floreros, aires acondicionados, neveras, ollas, tanques y demás artículos y equipos de uso cotidiano en nuestros hogares son sus favoritos para multiplicarse. Allí la hembra deposita entre 250 y 500 huevos, de los cuales pueden salir las larvas en apenas pocos días o en seis meses, cuando las condiciones de humedad del ambiente así lo permitan. De allí que su aparición se intensifica con la llegada de las lluvias, aunque el mosquito está presente en nuestro entorno cercano durante todo el año.
Su ámbito de acción es básicamente doméstico; desde un closet hasta debajo de la cama. De hecho, permanecen en un espacio que pocas veces excede los 100 metros de distancia de nuestros hogares, con lo cual garantizan la reproducción de las hembras, basada en su alimentación de sangre humana. Por su parte, los machos se nutren del néctar de algunas flores. Se encuentran en diversas altitudes, prefiriendo aquellas regiones por debajo de los 1.200 metros.
Las hembras contaminadas por el virus del dengue pueden picar a los seres humanos hasta un promedio de 15 a 30 veces durante su vida, independientemente del lugar de la casa donde se encuentren, pues poseen sofisticados sistemas para detectar la temperatura corporal humana y así asegurar su alimentación. Aunque independientes de la hora del día, prefieren atacar a sus víctimas en horas de la mañana y al final de la tarde. Su saliva sirve al mismo tiempo de anticoagulante y anestesia, con lo cual se facilita la picadura, y por ende, la transmisión del virus de la enfermedad. Esta saliva es la principal responsable de la reacción inflamatoria que provocan en nuestra piel al picar. En respuesta a esta agresión externa, nuestros mastocitos, células encargadas de la reacción alérgica, vacían su contenido de histamina, junto con otros mediadores de la inflamación. Al contrario de lo que parece, la roncha que apreciamos en la zona de una picadura es una respuesta corporal más que la agresión del insecto en sí.
La transmisión del virus del Dengue de mosquito a mosquito puede realizarse inclusive de una generación a otra, a través de los huevos. Es decir, una hembra infectada que se reproduce, invariablemente contaminará su descendencia.
Es importante hacer notar que el Dengue, no se transmite directamente de una persona a otra. Los enfermos suelen infectar a los mosquitos desde el día anterior hasta el final del período de fiebre que es, en promedio, de unos cinco días. El mosquito comienza a infectar de 8 a 12 días después de alimentarse con sangre, y así continua durante toda su vida.
El Problema
Este mosquito existe en más de 100 países del mundo, con lo cual al menos 2.500 millones de personas están en riesgo de contraer la enfermedad. En nuestro país, de acuerdo con el último boletín de alerta del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, se han registrado más de 20 mil casos, que le confieren un carácter epidémico a su ocurrencia en el país, detectada una vez más, sin avances para minimizar su incremento a nivel nacional, y duplicándose en comparación con las cifras del pasado año.
Los datos están actualizados hasta la semana 30 del año 2001, son los siguientes:
FUENTE: MINISTERIO DE SALUD Y DESARROLLO SOCIAL
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¿Cómo evitar ser contagiado?
El único método disponible en la actualidad para prevenir la enfermedad es controlando la presencia del patas blancas en el ámbito familiar, así que:
Coloque mosquiteros para evitar ser picado
Utilice repelentes, particularmente aquellos de alta duración y efectividad
Evite mantener envases de agua destapados, tales como poncheras, ollas, floreros, tobos, pipotes y tanques. Asegúrese también que los aires acondicionados, neveras y demás electrodomésticos con un alto consumo de humedad no se hayan convertido en criaderos de mosquitos.
En caso que su casa o comunidad se encuentre altamente invadida de mosquitos, coordine con las autoridades locales y del Ministerio de Salud y Desarrollo Social la fumigación de su hogar y las zonas vecinas. Aunque este método sólo elimina los adultos, ha probado ser muy efectivo en la eliminación de los vectores, y la disminución de la aparición de la enfermedad.
Pregunte a las autoridades cómo eliminar las larvas existentes en los cuerpos de agua. Algunos insecticidas pueden ser muy útiles en este proceso, pero debe usarse concientemente, pues el remedio, puede ser peor que la enfermedad.
Diríjase a su médico en caso de cualquier síntoma asociado a la enfermedad, como fiebre alta de tres a cinco días, dolores intensos de cabeza, dolores en los huesos, pérdida del apetito, erupciones y alteración del sistema gastrointestinal, entre otros.
Medidas para mitigar la enfermedad
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las medidas para mitigar la enfermedad comprenden:
Preventivas:
Educación ambiental y sanitaria que incluya la destrucción de los criaderos y la protección contra la picadura de los insectos.
Monitoreo de la cantidad de mosquitos existentes en una determinada localidad
Curativas y de control:
Reporte a las autoridades de cualquier foco epidémico.
Aislamiento y tratamiento del enfermo, para garantizar su pronta recuperación, disminuyendo la posibilidad de que otros miembros del ámbito familiar sean contagiados.
Documentación de los casos: quién, dónde y cuándo se contagió.
Tratamiento médico específico.
Internacionalmente:
Cumplimiento de los acuerdos transnacionales destinados a evitar la propagación de la enfermedad por personas, monos y mosquitos, y su traslado por barcos, aviones o medios de transporte terrestre desde las zonas donde existe infección.
Resulta impostergable que los gobiernos regionales y locales, en coordinación con el ejecutivo nacional, amplíen sus estrategias educativas durante la temporada de sequía, de forma tal de prevenir las consecuencias y no sólo unir esfuerzos en la emergencia. Se requieren campañas de información y concienciación de la colectividad para evitar la presencia del mosquito, y así minimizar las posibilidades de contagio.
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Ley sobre Sustancias, Materiales y Desechos Peligrosos
Ley de Residuos y Desechos Sólidos
Venezuela requiere de alrededor de 150 rellenos sanitarios para atender la necesidad actual de disposición final de los desechos sólidos. De los que existen, sólo uno cumple con las disposiciones ambientales y sanitarias.
Un poco más del 80% de la basura que se genera en Venezuela permanece expuesta en nuestras ciudades. Sus consecuencias las palpamos directa o indirectamente sobre nuestra salud, con un marcado deterioro del paisaje urbano. Ud. se preguntará, ¿A dónde debería ir esta basura?. La respuesta es sencilla: A lugares apropiados donde los residuos sólidos reciban el tratamiento sanitario y ambiental mínimos, para que la solución no forme parte del problema.
Ernesto D’Escriban, experto en temas relacionados con la disposición final de la basura reconoce a los rellenos sanitarios como una de las alternativas más recomendable en este sentido. Sin embargo, a veces la verde duele, de todos estos establecimientos existentes en el país quizá “la Bonanza sea el único que funciona eficientemente como relleno sanitario, pues la gran mayoría opera como botaderos o vertederos de basura”.
No está lejos de la realidad. Bastaría con acercarse a alguno de los “rellenos sanitarios” de Venezuela para entender esta posición, como es el caso de la Ciénaga en Maracaibo, el Cambalache en Ciudad Guayana o el de Catia la Mar frente al aeropuerto, entre otros.
¿Las evidencias?: hombres y mujeres que deambulan escarbando los residuos, aguas superficiales y subterráneas que se contaminan, deterioro del paisaje, degradación del suelo y contaminación del aire por malos olores y quemas aisladas. La situación se complica toda vez que los encargados del manejo de tales instalaciones, no siempre cuentan con el equipamiento básico necesario lo cual puede atentar directamente contra su salud. Por si esto fuera poco, y muy lejos de lo que sugieren los expertos, en Venezuela no llegamos a un 0.8% de reciclaje de los desechos que se acumulan en estos lugares.
Por esta razón, es común observar toneladas de desperdicios de todo tipo acumulándose por calles y avenidas, particularmente en áreas donde el comercio buhoneril se apodera de las aceras. De allí que el 60% de los desechos sólidos urbanos sean empaques, envoltorios o cajas.
Frente a esta situación, tan responsable es el que ensucia como el que deja ensuciar. La basura es una responsabilidad de todos, y no sólo de las alcaldías y las empresas recolectoras. De allí la importancia de cumplir con los horarios y sitios establecidos para la recolección, además de la necesidad de incidir positivamente en la disminución de la generación de los residuos y el fomento de esfuerzos alternativos dirigidos a reutilizar lo más posible y reciclar lo que se pueda reciclar.
En Venezuela existen alrededor de 400 vertederos de basura, que pudieran ser absorbidos y controlados con todas las consideraciones ambientales con unos 100 o 150 rellenos sanitarios.
En opinión de algunos especialistas, un relleno sanitario “modelo” podría costar entre 40 y 80 millones de Dólares para atender entre 2 y 4 mil toneladas mensuales, en un lapso de 20 años. La buena noticia es que los costos de producción aparentemente pudieran garantizar la recuperación de una inversión en menos de 10 años, con lo cual, además de solucionar un problema de primera prioridad nacional, sería una extraordinaria oportunidad de negocio.
Rellenos sanitarios vs. Botaderos de Basura
¿Qué puede hacer usted?
¿Cómo se subdivide la basura, de acuerdo con su origen?
Un poco más del 80% de la basura que se genera en Venezuela permanece expuesta en nuestras ciudades, cuyas consecuencias palpamos directa o indirectamente sobre nuestra salud, con una marcada afectación del paisaje urbano.
En el análisis “Situación Ambiental de Venezuela en el año 2.000” desarrollado por VITALIS a finales del pasado año, quedó evidenciada la creciente preocupación de los especialistas en torno al problema: alta capacidad de generación de desperdicios, limitada conciencia de la población en torno al problema, sistemas de reciclaje subutilizados, colapsados o inexistentes y deficiente gestión de las autoridades. Después de todo, gerenciar residuos sólidos no es sólo disponer de sistemas masivos de recolección y disposición final de desperdicios. Gerenciar la basura es incidir positivamente en la solución de un problema ambiental que afecta directamente a toda la ciudadanía.
Muchos han sido los intentos para disponer apropiadamente la basura, entre ellos encontramos los rellenos sanitarios y los botaderos de basura. Los rellenos sanitarios constituyen una alternativa basada en criterios ambientales de ingeniería y normas operacionales específicas que procura el confinamiento de basura – principalmente domiciliaria – bajo capas cubiertas con materia inerte, generalmente tierra, el cual posee diversos subsistemas que comprenden desde el manejo de los residuos y los lixiviados hasta el tratamiento de los gases. Por su parte, los botaderos de basura constituyen una forma inapropiada de disposición de los desperdicios, los cuales permanecen expuestos a la intemperie, con la subsequente proliferación de transmisores de enfermedades tales como moscas, cucarachas y roedores, todo ello sin sumar la cada vez más evidente proliferación de zamuros, quienes cebados por la exposición de material orgánico, se reproducen sin control.
Lejos de una situación ideal, en Venezuela, algunos rellenos sanitarios son en realidad botaderos de basura. ¿Las evidencias?: hombres y mujeres que deambulan escarbando los residuos, aguas superficiales y subterráneas que se contaminan, deterioro del paisaje, degradación del suelo y contaminación del aire por malos olores y quemas aisladas. La situación se complica toda vez que los encargados del manejo de tales instalaciones, no siempre cuentan con el equipamiento básico necesario lo cual puede atentar directamente contra su salud.
La solución, lejos de ser mágica, debe ser integral: disminución de la generación de desperdicios, reciclaje y reutilización desde la fuente hasta la disposición final, tratamiento a diferentes niveles para disminuir la concentración de residuos sólidos en los rellenos, y disposición controlada, con todas las consideraciones ambientales pertinentes.
La línea divisoria entre un relleno sanitario y un botadero de basura algunas veces luce difusa. No permitamos que su concepción y diseño, por un descuido técnico o gerencial, los convierta en sinónimos de desidia.
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