Las actividades recreativas son un buen espacio para actuar
de manera sustentable, mientras un turista viaja y se divierte puede estar
contribuyendo a conservar el equilibrio entre el medio ambiente y las
actividades de la sociedad en los diferentes sitios que recorra.
Un turista sostenible consume productos y servicios propios de la zona
Consume alimentos elaborados con productos autóctonos, compra artesanías locales y respeta las tradiciones de los espacios que visita, pero, sobre todo, respeta la naturaleza evitando sustraer “recuerdos” como plantas o animales y evita comprar objetos cuyo origen sea la caza ilegal (productos de marfil o pieles) o prácticas desleales (de extracción de materia prima o comercialización con los pueblos originarios).
El turismo sostenible o responsable trata de minimizar los impactos negativos al medio ambiente, sociedad y patrimonio cultural en sitios turísticos bajo la óptica de la oferta de servicios y la demanda del turista.
Desde el punto de vista de la oferta de servicios, tratarán
de convencernos de que los alojamientos cuentan con certificaciones que los
acreditan como sostenible: es importante
investigar antes de tomar una decisión,
explorando opciones como hospedarse en lugares construidos con materiales sostenibles,
cuyo consumo energético mayoritariamente esté basado en energía solar, que
tengan implementados proyectos para reducir el consumo de agua y que hagan un
buen manejo de sus residuos (ecoeficiencia). El concepto que se favorece es el
turismo ecológico.
Sin embargo, desde la óptica del turista, los impactos más importantes están asociados a su huella de carbono, sobre todo si el medio de transporte para llegar a su destino vacacional es aéreo.
Evidentemente, cuantos más desplazamientos se hagan en un viaje, mayor será su huella de carbono
Por lo que se recomienda que no sólo se considere el medio de transporte para llegar al destino seleccionado, sino también analizar aquellos que se emplearán para moverse durante la estancia.
Se recomienda, en este orden:
1). Caminar
2). Moverse en bicicleta
3). Emplear el transporte público
4). Alquilar algún automóvil eléctrico, híbrido o de bajas emisiones de Gases de Efecto Invernadero
Ahora bien, ¿es posible compensar nuestra huella de carbono?, ¿cómo? Una de las opciones, ya sea que seas turista, prestador de servicios turísticos o línea aérea, es invertir en programas de reforestación o proyectos comunitarios enfocados a la conservación de la biodiversidad.
¡En ONGVITALIS te invitamos a conocer las opciones que tenemos para que puedas compensar tu huella de carbono!

*Director
de Sistemas de Gestión Ambiental, ONGVitalis.
e-mail: afranyutti@vitalis.net, linkedin: https://mx.linkedin.com/in/antonio-d-franyutti, twitter: @adfral

**Doctora en Desarrollo de Competencias Educativas, Miembro de la BSGEJ y del Seminario de Cultura Mexicana. Docente en el Cusur de la UdG.
nelidavillafuertecosme@gmail.com

Thais Malavé Reinosa (*) @thaismalave
Las décadas
recientes han estado marcadas por fenómenos climáticos cada vez más frecuentes
y con efectos más devastadores.
Este aumento del
número de desastres y sus efectos catastróficos, han puesto cada vez más en
evidencia el vínculo directo entre el desarrollo humano y el riesgo de
desastres, así como la relación entre las profundas desigualdades, incluyendo
las de género, y el incremento de las condiciones de vulnerabilidad en las que
vive una parte significativa de la población en nuestra región.
Pese al
importante rol que las mujeres cumplen en el autoabastecimiento y economía de
sus familias y comunidades, así como en la gestión y defensa de los territorios;
experimentan una profunda vulnerabilidad que se manifiesta en: el limitado
acceso a los recursos productivos y a sus beneficios. Limitaciones en la
adopción de decisiones y en el acceso a cargos directivos. Dificultades para
acceder a educación, trabajo, vivienda digna, alimentación, gestión del
territorio, entre otras.
Las mujeres han
sido siempre líderes en los procesos de revitalización de las comunidades y en
el manejo de los recursos naturales, pero, con todo, son frecuentemente
marginadas de la esfera pública y están por lo tanto ausentes en la toma de
decisiones respecto de los desastres naturales.
Entender los riesgos e impactos
diferenciados del cambio climático en hombres y mujeres es fundamental para
lograr un desarrollo sostenible y alcanzar los objetivos planteados en la
Agenda 2030.
La puesta en
marcha de programas en el sector ambiental con enfoque de género ha permitido
visibilizar diferentes impactos, necesidades y perspectivas logrando con ello
respuestas para enfrentar el problema más eficaces y eficientes a favor de la
consolidación de sociedades más justas.
Sin embargo,
todavía queda un largo camino por recorrer que pasa por reconocer la urgencia
de la igualdad de género frente a la creciente crisis del cambio climático;
aumentar la inversión en capacitación con enfoque de género para sensibilizar a
hombres y mujeres; así como asegurar los mecanismos para que las mujeres participen
en las decisiones relacionadas con el cambio climático
Ninguna planificación, preparación, o
investigación científica puede prevenir por completo todas las catástrofes. Estas
seguirán ocurriendo. Sin embargo, el impedir las catástrofes sociales sin duda
se encuentra dentro de la capacidad colectiva de la humanidad.
La defensa de
los derechos de las mujeres es, en sí misma, una de las acciones más
importantes para la construcción de una alianza mundial efectiva de protección
a los efectos del cambio climático que cualquier sociedad puede hacer.
Directora de Responsabilidad Social de ONGVitalis Latinoamérica, Socióloga egresada de la UCAB. Experta en el área de ejecución de proyectos y gerencia de programas de responsabilidad social, emprendimiento social, desarrollo y sustentabilidad. https://www.linkedin.com/in/thais-malave/
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De acuerdo con Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS, y Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la UNIMET, el estudio ubica a Venezuela en la posición 73 de 187 naciones con un valor de “0.73”, lo que significa que estamos por encima de la media de países que concentran sus esfuerzos para abordar la degradación ambiental y el impulso de políticas destinadas a promover la sustentabilidad del desarrollo.
Entre las “calificaciones” emitidas en la edición 2011 de este informe del PNUD destacan:
61,4% de los venezolanos piensa que el Calentamiento Global es causado por los seres humanos.
97,7% de los venezolanos considera al Calentamiento Global como una amenaza grave.
5,8% de los venezolanos forma parte de un grupo ambientalista.
8% de las especies existentes en Venezuela están amenazadas de extinción
27,2% de los venezolanos están satisfechos con el gobierno por reducir emisiones.
59,8% de los venezolanos están satisfechos con las medidas de conservación ambiental
77,1% de los venezolanos están satisfechos con la calidad del aire.
67,9% de los venezolanos están satisfechos con la calidad del agua.
Cada venezolano emite 6 toneladas de dióxido de carbono (puesto 137 mundial)
53,1% de la superficie venezolana es forestal.
87,6% del suministro total de energía en Venezuela proviene de combustibles fósiles, frente al 12,5% de energías renovables.
25,1% del suministro de energía en el mundo proviene de energías renovables.
30,4% del suministro de energía en Latinoamérica y el Caribe proviene de energías renovables.
De acuerdo con Díaz Martín, estas cifras “resultan interesantes pero deben ser validadas”, pues si bien hay coincidencias con las apreciaciones de VITALIS como la proporción aproximada de especies amenazadas o el porcentaje de cobertura vegetal, “algunos aspectos requieren comprobaciones e indagaciones científicas, para comprender el alcance de los indicadores, y reflejar apropiadamente la realidad”.
Para Helen Clark, Administradora del PNUD, “este reporte es un aporte considerable y a la vez novedoso al diálogo mundial en torno a la sostenibilidad, demostrando que está ligada al problema básico de la equidad, entendida como justicia social y mayor acceso a mejor calidad de vida”. Para Clark “La sostenibilidad no es solo, ni en primera instancia, un tema ambiental. Se trata, sobre todo, de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias para los 7.000 millones de habitantes del planeta, así como para los miles de millones que vendrán en los próximos siglos”.
Con IDH “Muy Alto” han sido reconocidos en América Latina únicamente Argentina y Chile.
Con valor “Alto”, además de Venezuela, se encuentran Uruguay, Colombia, Ecuador, Brasil, Cuba y México.
Entre los países con IDH “Medio” figuran Bolivia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Nicaragua y República Dominicana.
Con índice “Bajo” ha sido nuevamente catalogada Haití, a la par de países como Ruanda, Uganda, Nepal y Nigeria, entre otros.
El reporte completo 2011 puede ser obtenido en: http://hdr.undp.org/es/centrodeprensa/
Los datos están en: http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2011_ES_Tables.pdf
Metodología, concepto y edición: http://hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh1990/
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