(*) Por Eduardo Ochoa Perales
La huella hídrica de una empresa representa la cantidad total de agua consumida directa e indirectamente en sus operaciones y en su cadena de suministro. Es un indicador clave para evaluar el uso eficiente del agua y su gestión responsable.
En la era moderna, donde la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental son cada vez más relevantes, la medición de la huella hídrica se ha convertido en una herramienta indispensable para las empresas que desean gestionar de manera efectiva sus recursos hídricos y reducir su impacto ambiental.
La medición de la huella hídrica es fundamental para las empresas que buscan mejorar su desempeño ambiental y garantizar su sostenibilidad a largo plazo. La formación y capacitación en este tema es esencial en la implementación de prácticas sostenibles de gestión del agua y para la toma de decisiones informadas.
Veamos con más detalle cada uno de los beneficios:
Dada la importancia de medir la huella hídrica en las empresas, es fundamental que los estudiantes universitarios, profesionales y personal técnico del área estén capacitados en este tema. La formación en la medición de la huella hídrica proporciona los conocimientos y habilidades necesarios para implementar sistemas de gestión del agua efectivos y llevar a cabo evaluaciones precisas de la huella hídrica en el contexto empresarial.
Formarse en el tema de la medición de la huella hídrica puede ofrecer los siguientes beneficios:
En Vitalis Academy podrán encontrar formación en este tema. Los invito a solicitar más información a través del correo: cursosvirtuales@vitalis.net o a través del siguiente link: https://vitalis.net/talleres-vitalis/
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(*) Director Ejecutivo Vitalis Venezuela. Líder de GIRH de Vitalis Iberoamérica. Vicepresidente de GWP Venezuela / AveAgua. Linkedin: https://bit.ly/EduardoOchoaLinkedin
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Por María Blanca Fernández (*)
Los foros mundiales que se preocupan por impulsar el desarrollo sostenible, frecuentemente nos anuncian que estamos muy lejos de lograrlo, que debemos hacer mayores esfuerzos y utilizar más y más nuestra imaginación así como nuestros recursos para desarrollar proyectos que impulsen el respeto por el ambiente, el desarrollo económico sostenible y la justicia social. Todas las iniciativas que se orienten a atender esas demandas requieren indudablemente de financiamiento.
Ningún actor mejor preparado para asistir en ese sentido que la Banca Ética. Esta organización está constituida por entidades financieras que incorporan a su propia naturaleza fundacional el concepto de rentabilidad social.
Podemos definir la Banca Ética como aquella que desarrolla su actividad de forma transparente y con criterios éticos, sociales y medioambientales, cuyo objetivo fundamental es contribuir al bienestar general de la sociedad y al desarrollo sostenible.
La Banca Ética se compromete a utilizar los recursos depositados por sus clientes según criterios de carácter social, medioambiental y ético, además de, por supuesto, criterios de eficiencia y rentabilidad económica, ya que se rige por las mismas regulaciones que la banca tradicional.
Las características fundamentales de la Banca Ética son:
Los bancos que siguen estos principios y que se enmarcan dentro de la Banca Ética, contrario a lo que se puede creer, no han nacido recientemente. Pueden identificarse bancos éticos desde 1923 año en el que se conforma el Sozialwirtschaft Bank en Alemania. Otros ejemplos son el Triodos Bank que opera en muchos países de Europa se creó en 1980; Fiare en 2003 en el País Vasco y luego se une a la Banca Popolare Ética, que a su vez nació en 1998 en Italia. La Nef surgió en 1988 en Francia. El Unity Trust Bank se fundó 1984, el Charity Bank en 2002, ambos en el Reino Unido. El Merkurbank, en 1985 en Dinamarca, Ekobanken en Suecia en 1998, la Coop57 en 1995 en España y Oikocredit en 1975 en Dinamarca.
Claramente, Europa es pionera en el desarrollo de la Banca Ética, pero existen esfuerzos interesantes en Estados Unidos donde surgió en el siglo XIX y también en América Latina como Bancolombia, Banco Sol y muchos otros que atienden proyectos cooperativos y regionales.
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(*) Ingeniero Mecánico de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela. PhD. en Proyectos de Ingeniería por la Universitat Politécnica de València. Amplia experiencia docente y en investigación en el tema de Ecoeficiencia relacionado con las PyMEs y la Administración Pública. Colaboradora de Vitalis España
Si quieres saber cómo tu empresa u organización puede crear una iniciativa con impacto social, conoce nuestros programas de Responsabilidad Social haciendo clic aquí.
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Por Dr. Diego Díaz Martín (*), @DDiazMartin
Con ese slogan, este 22 de abril celebramos el Día Mundial de la Tierra 2021, inmersos en una pandemia planetaria que no ha dado tregua a los críticos problemas ambientales que atentan contra nuestra sustentabilidad.
La crisis climática, la contaminación atmosférica, la deforestación, el limitado acceso al agua potable, la producción desmesurada de residuos y desechos, el mal manejo de las áreas protegidas y la extinción de especies, son quizás algunos de los desafíos ambientales más emblemáticos, aunque tristemente, la lista es mucho más larga
Dado el inminente deterioro planetario, más de mil millones de personas en 192 países centrarán la atención internacional en lo que hasta ahora ha sido la celebración cívica más grande del mundo. La crisis global nos exige una activa participación, que más allá de los reclamos, venga cargada de propuestas y acciones.
Pese a los esfuerzos multilaterales, la destrucción planetaria continúa a paso desmedido, lo cual hace pensar que la Covid 19 no será la última pandemia, pues seguimos actuando en forma irresponsable en nuestra relación con la naturaleza, desafiando sus leyes, procesos y fenómenos, sin medir las consecuencias.
Por todo lo anterior, en Vitalis continuamos fortaleciendo nuestras acciones para revertir esta tendencia autodrestructiva, aportando soluciones técnicas y científicas, y generando valor agregado a través de la integración de esfuerzos entre diversos actores. La única forma de desacelerar los procesos de degradación está en la activación de los grupos de control, el monitoreo de variables fundamentales, el cumplimiento de la normatividad vigente (incluyendo la creación de normas en campos poco desarrollados) y la participación de todos, sin ningún tipo de distinción o discriminación.
Necesitamos a empresas, gobiernos, comunidades, universidades y medios de comunicación activos, cuyas acciones tangibles demuestren su real compromiso con la protección ambiental y la sustentabilidad, pasando del dicho al hecho con contribuciones concretas. También requerimos líderes sociales dispuestos a movilizar a la ciudadanía para participar en los procesos de decisión y cambio, ejerciendo la contraloría social, apuntando al logro de los objetivos de desarrollo sostenible, y muy especialmente, a la promoción del bienestar y la calidad de vida de todos, sin distinción alguna.
Juntos somos más fuertes, y en la medida que actuemos en la misma dirección de los propósitos ambientales compartidos, en forma colaborativa y coordinada, lograremos el impacto necesario para iniciar la recuperación de nuestro planeta, que aunque luce difícil y lejana, es posible.
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(*) Académico e Investigador del Tecnológico de Monterrey y la Red de Universidades Anáhuac en México, y la Universidad de Lodz en Polonia. Director General de Vitalis para Iberoamérica, Estados Unidos y Canadá.
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Por Graciela G. Caro Morelos (*)
Durante mucho tiempo se ha pensado que el único objetivo de la ingeniería es solucionar problemas, razón por la que los humanos podemos vivir en condiciones más cómodas, logrando crecer en todos los ámbitos, favoreciendo el progreso de la especie y su adaptación a los cambios. Sin embargo, pocas veces se reconoce el verdadero impacto que genera en las sociedades y el potencial que posee para solucionar problemas de esta índole.
La ingeniería tiene sus aplicaciones en una gran variedad de ramas, y de manera similar existe un número alto de problemas que provocan alteraciones en la sociedad, por lo tanto, se debe encontrar un punto de equilibrio que permita resolver no sólo problemas técnicos, sino también por medio del desarrollo de modelos, procesos y productos se puedan
brindar soluciones efectivas a problemas sociales.
Los ingenieros debemos buscar nuevas oportunidades, saberes y perspectivas de las adversidades a las que se enfrentan las sociedades con la intención de que se cuestionen la posición en la que se encuentran bajo las dimensiones de ética y política para que desde la solidaridad y empatía, aunado a su conocimiento, se puedan encontrar respuestas comprometidas para disminuir las desigualdades y exclusiones sociales, siempre considerando un factor importante el cuidado del medio ambiente.
Aunque generalmente los problemas sociales se asocian a países en vías de desarrollo, éstos se presentan en todo el mundo, por lo tanto, se debe optar por una cultura global tecno-científica con enfoque social para alcanzar un desarrollo en todos los ámbitos que permita a las personas vivir en un ambiente más saludable, cómodo, donde haya más justicia y con mejores oportunidades laborales que favorezcan el crecimiento económico y como
consecuencia se pueda ver reflejado en un incremento en la calidad de vida de las personas.
El medio ambiente es una variable esencial para lograr cambios efectivos, ya que a partir de soluciones a este tipo de problemas se pueden resolver al mismo tiempo problemas sociales relacionados con derechos humanos básicos como es el acceso al agua y a la alimentación.
Por medio de tecnologías de energía renovable se puede tener acceso a energía eléctrica y calor, lo cual está directamente relacionado con el concepto de vivienda digna. Asimismo, abre las puertas a mejores oportunidades para el desarrollo económico y social de la población.
El medio ambiente es un objeto de conocimiento y de acción, es por eso, que a partir de su estudio, se pueden encontrar una gran diversidad de problemas pero al mismo tiempo una fuente de soluciones muy amplia que impacta tanto en lo social, como en lo económico, y por supuesto en lo ambiental. Sentado esto, se puede ver de manera más clara el vínculo entre ingeniería y ambiente. Por ello, es posible establecer una simbiosis entre estas dos ramas de estudio para beneficiarse mutuamente. En otras palabras, a través de la ingeniería se pueden reconocer los impactos ambientales originados por el sistema de producción actual basado en una economía lineal y también es posible analizar las vinculaciones de carácter social relacionadas con la degradación ambiental que se traduce en una afectación de la calidad de vida de las personas.
Finalmente, es importante dejar claro que los ingenieros deben trabajar para brindar soluciones efectivas a los problemas existentes, siempre considerando las variables ambientales y buscando como objetivo final el bienestar social. Si el ingeniero ofrece un bien social que se pueda realizar a través de técnicas o métodos que disminuyan el deterioro al medio ambiente y un efectivo manejo de los recursos, y al mismo tiempo permita generar utilidades económicas, por consecuencia, la práctica profesional será ética y estaría aportando a un futuro que apunta a un desarrollo sostenible.
(*) Ingeniería Ambiental, Universidad Anáhuac México, gracielacm060@gmail.com
LinkedIn: linkedin.com/in/gracielacarom
La Agenda plantea 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental, y sustituye los objetivos del Milenio
En la resolución los Estados miembros de la ONU reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible. Asimismo se comprometen a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.
Los 17 Objetivos de la Agenda se elaboraron en más de dos años de consultas públicas, interacción con la sociedad civil y negociaciones entre los países.
La Agenda implica un compromiso común y universal. Sin embargo, dado que cada país enfrenta retos específicos en su búsqueda del desarrollo sostenible, cada uno fijará sus propias metas nacionales, apegándose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Además de poner fin a la pobreza en el mundo, los ODS incluyen, entre otros puntos, erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia.
¿Cuáles son los objetivos del Desarrollo Sostenible a partir de 2015?
1. Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.
2. Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible
3. Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades
4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos
5. Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas
6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos
8. Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos
9. Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación
10. Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos
11. Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
12. Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles
13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)
14. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible
15. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica
16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
17. Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible
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De acuerdo con Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS, y Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la UNIMET, el estudio ubica a Venezuela en la posición 73 de 187 naciones con un valor de “0.73”, lo que significa que estamos por encima de la media de países que concentran sus esfuerzos para abordar la degradación ambiental y el impulso de políticas destinadas a promover la sustentabilidad del desarrollo.
Entre las “calificaciones” emitidas en la edición 2011 de este informe del PNUD destacan:
61,4% de los venezolanos piensa que el Calentamiento Global es causado por los seres humanos.
97,7% de los venezolanos considera al Calentamiento Global como una amenaza grave.
5,8% de los venezolanos forma parte de un grupo ambientalista.
8% de las especies existentes en Venezuela están amenazadas de extinción
27,2% de los venezolanos están satisfechos con el gobierno por reducir emisiones.
59,8% de los venezolanos están satisfechos con las medidas de conservación ambiental
77,1% de los venezolanos están satisfechos con la calidad del aire.
67,9% de los venezolanos están satisfechos con la calidad del agua.
Cada venezolano emite 6 toneladas de dióxido de carbono (puesto 137 mundial)
53,1% de la superficie venezolana es forestal.
87,6% del suministro total de energía en Venezuela proviene de combustibles fósiles, frente al 12,5% de energías renovables.
25,1% del suministro de energía en el mundo proviene de energías renovables.
30,4% del suministro de energía en Latinoamérica y el Caribe proviene de energías renovables.
De acuerdo con Díaz Martín, estas cifras “resultan interesantes pero deben ser validadas”, pues si bien hay coincidencias con las apreciaciones de VITALIS como la proporción aproximada de especies amenazadas o el porcentaje de cobertura vegetal, “algunos aspectos requieren comprobaciones e indagaciones científicas, para comprender el alcance de los indicadores, y reflejar apropiadamente la realidad”.
Para Helen Clark, Administradora del PNUD, “este reporte es un aporte considerable y a la vez novedoso al diálogo mundial en torno a la sostenibilidad, demostrando que está ligada al problema básico de la equidad, entendida como justicia social y mayor acceso a mejor calidad de vida”. Para Clark “La sostenibilidad no es solo, ni en primera instancia, un tema ambiental. Se trata, sobre todo, de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias para los 7.000 millones de habitantes del planeta, así como para los miles de millones que vendrán en los próximos siglos”.
Con IDH “Muy Alto” han sido reconocidos en América Latina únicamente Argentina y Chile.
Con valor “Alto”, además de Venezuela, se encuentran Uruguay, Colombia, Ecuador, Brasil, Cuba y México.
Entre los países con IDH “Medio” figuran Bolivia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Nicaragua y República Dominicana.
Con índice “Bajo” ha sido nuevamente catalogada Haití, a la par de países como Ruanda, Uganda, Nepal y Nigeria, entre otros.
El reporte completo 2011 puede ser obtenido en: http://hdr.undp.org/es/centrodeprensa/
Los datos están en: http://hdr.undp.org/en/media/HDR_2011_ES_Tables.pdf
Metodología, concepto y edición: http://hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh1990/
]]>El ahorro no sólo significaría una reducción de decenas de miles de dólares en los gastos de la industria cada año, sino una disminución de los efectos altamente contaminantes, base de una actuación social y ambientalmente responsables.
El reciclaje del agua, en el sector industrial, podría disminuir su consumo hasta la mitad, además de ofrecer la ventaja competitiva de disminuir la contaminación. Tal afirmación la formuló Diego Díaz, Presidente de la ONG VITALIS , quien actúa como Secretario de la Asociación Venezolana para el Agua (AVEAGUA).
Díaz informó que “dentro de la gestión moderna del agua, el reciclaje es una alternativa viable y rentable en el mediano y largo plazo, por lo que es ampliamente utilizado a nivel internacional en la industria del papel, textil, avícola y el riego, entre decenas de otros usos”.
En la industria del papel, por ejemplo, Díaz señaló que “normalmente el agua residual es tratada biológicamente, a tal punto que su calidad puede permitir su vertido directamente en la naturaleza”. Sin embargo, “existen diversos métodos complementarios basados en sistemas de filtración, que permitirían niveles aceptables para su reutilización”.
Asimismo, el representante de AVEAGUA, organización acreditada por la Global Water Partnership como su aliada en Venezuela, indicó que en la industria avícola se pierden miles de litros por mal manejo del recurso. En este sector, “las aves beneficiadas suelen ser sumergidas en agua fría antes de ser procesadas, la cual suele enturbiarse y contaminarse con organismos patógenos”, indicó.
Para su reutilización, Díaz señala que “el agua debe estar transparente y libre de bacterias, lo cual puede lograrse con filtros apropiados y esterilizaciones con Ozono”. Recordemos que el ozono es uno de los esterilizantes más potentes que existe y su función es la de destruir bacterias, virus y olores.
Cada vez es más notoria la escasez de agua en muchas ciudades, así como el deterioro de su calidad y las restricciones jurídicas para promoverse conservación. Por ello, una de las consideraciones fundamentales de la Gestión Integrada del Agua, es promover su ahorro en un sector para permitir su consumo en otro.
De acuerdo con el representante de AVEAGUA, “el ahorro no sólo significaría una reducción de decenas de miles de dólares en los gastos de la industria cada año, sino una disminución de los efectos altamente contaminantes, base de una actuación social y ambientalmente responsables”.
AVEAGUA pone a la disposición de los interesados su página web www.aveagua.org e invita a todas las organizaciones públicas y privadas que deseen unirse para promover la gestión sustentable de un recurso vital para la humanidad.
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González-Fernández señala que “La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Capítulo IX describe los “Derechos Ambientales” y en el artículo 127 establece explícitamente que “Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado”. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica” (Subrayado nuestro). – Más adelante, en el mismo artículo se establece: “Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley” (Subrayado nuestro).
Luego, en el Artículo 128 del mismo Capítulo IX, se establece que “El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la información, consulta y participación ciudadana. Una ley orgánica desarrollará los principios y criterios para este ordenamiento” (Subrayado nuestro).
Es conveniente analizar estos artículos en estos momentos cuando se cierne una grave amenaza sobre varias propiedades privadas rurales que están desarrollando desde hace varias décadas una importantísima misión de conservar la diversidad biológica para las generaciones futuras, tal como lo establece el artículo 127 antes mencionado, de nuestra Constitución vigente.
Hoy en día por ejemplo, en especial en la región de los Llanos, las comunidades de especies silvestres más ricas, abundantes y diversas no están en los Parques Nacionales ni en los Refugios de Fauna Silvestre, ni en las Reservas Forestales o de Fauna Silvestre… Las poblaciones más sanas y abundantes de especies silvestres están en los predios privados que se han ocupado durante décadas de protegerlas. Estos predios han desarrollado un exitoso modelo de desarrollo endógeno y sostenible en lo económico, lo social y lo ambiental. No pueden ser consideradas tierras ociosas las tierras que están dedicadas activamente a la conservación de la diversidad biológica, porque entonces las tierras más ociosas del país serían los Parques Nacionales, Refugios y Reservas del Estado, muchas de las cuales ni siquiera cumplen con los objetivos para los cuales fueron declaradas.
Tal como lo determina el artículo 128 antes descrito, el Estado debe considerar las realidades ecológicas, sociales, culturales y económicas cuando se planifique la ordenación del territorio… Por lo tanto, si esas realidades indican que el mejor uso que se le puede dar a unas determinadas tierras es la combinación de ganadería + ecoturismo + conservación, y más aún si ese modelo ya está en pleno desarrollo y ha demostrado ser exitoso, entonces la ordenación del territorio no sólo debe amparar la acción que se está desarrollando, sino crear los mecanismos de estímulos e incentivos para que otros propietarios de tierras copien esos modelos.
Los propietarios de esas “Áreas Privadas para la Conservación” están cumpliendo a cabalidad con su “derecho y deber” de contribuir con la conservación de la naturaleza y promover el desarrollo de modelos endógenos de uso de la tierra. Por ello, no deberían ser objeto de expropiaciones con fines agrarios. Se trata de fincas productivas, con buenos índices de producción agropecuarios, a los cuales hay que sumarle otros valores tangibles como la atracción de divisas al país por concepto de turismo y otros productos intangibles como la generación de investigaciones que favorecen el avance de la ciencia y el mejor conocimiento de nuestros recursos naturales y de los sistemas productivos; el apoyo a escuelas, liceos y universidades para la realización de actividades docentes en campo, promoviendo la formación de recurso humano y la sensibilización de las futuras generaciones hacia la realidad del medio rural.
En el mundo entero se está promoviendo la conservación en tierras privadas como una forma de mejorar la sostenibilidad de los sistemas de producción rurales. En otros países, incluso suramericanos y centroamericanos, se están creando mecanismos de estímulos para los productores que produzcan conservando. Entre estos estímulos o incentivos hay diversos grados de exoneración, total o parcial, del pago de impuestos prediales. También se están ensayando sistemas de “Pagos por Servicios Ambientales”, principalmente en lo referente a captura o secuestro de carbono y conservación de la diversidad biológica en los sistemas productivos rurales. Miestras en otros países avanzan en esa dirección, en Venezuela parace que ahora la conservación es delito, aunque la Constitución Nacional establece todo lo contrario.
APRINATURA fue fundada en Octubre del año 2002 con la misión fundamental de promover la conservación del ambiente y el desarrollo sostenible en tierras bajo dominio de la propiedad privada. Los objetivos de APRINATURA son:
1º.- Fomentar el desarrollo de acciones dirigidas hacia la conservación de la naturaleza en tierras privadas.
2º.- Divulgar la importancia de la acción conservacionista que se realiza en tierras privadas.
3º.- Crear, fortalecer y consolidar mecanismos de comunicación entre los miembros de la sociedad y con asociaciones similares de otros países.
4º.- Suministrar servicios de asesoría y orientación a los propietarios de tierras en el medio rural para la reconversión de sus sistemas productivos en sistemas diversificados e integrados
5º.- Fomentar el reconocimiento, amparo, estímulo y valoración, por parte del Estado venezolano, de la comunidad científica nacional e internacional y de la sociedad civil en general, hacia la acción conservacionista que se realiza en tierras privadas.
6º.- Servir de vocero ante personas e instituciones públicas y privadas.
7º.- Promover la realización de reuniones científicas y técnicas, congresos, talleres, simposios, seminarios, días de campo, pasantías, campañas de educación ambiental y cualquier otra actividad que vaya en beneficio de la divulgación del conocimiento y de la capacitación de las personas para la conservación y el desarrollo rural sostenible.
8º.- Promover la periódica revisión, actualización y mejoramiento del ordenamiento jurídico ambiental vigente.
Red Venezolana de Áreas Privadas para la Conservación de la Naturaleza – APRINATURA aprinatura@cantv.net
]]>De acuerdo a un estudio desarrollado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, según sus siglas en inglés), durante los últimos 50 años, el volumen del comercio mundial ha crecido una media de un seis por cierto anual. En la actualidad alcanza un nivel 14 veces superior al que tenía en 1.950, debido en gran parte a la eliminación de barreras comerciales tales como tarifas, cuotas de importación y demás restricciones.
Este estudio, sin embargo, evidencia como durante este mismo período la diversidad de animales, plantas y ecosistemas se ha reducido dramáticamente en más de un 30%, además de los crecientes niveles de contaminación que han incidido notoriamente en la calidad de vida de los seres humanos, con la subsecuente pérdida de recursos naturales que bien pudieran ser utilizados como alimentos o medicinas, entre decenas de otros usos.
Pareciera que en este proceso de globalización de los mercados, se han logrado crear, mantener y desarrollar canales y vínculos que faciliten el comercio y las inversiones, pero que desafortunadamente, no han logrado producir resultados sostenibles para garantizar la conservación de los recursos naturales y el sostenimiento de los procesos ecológicos esenciales.
Basta con observar la brecha existente entre los países más pobres y los más ricos, que han comenzado a desplazarse en dos polos opuestos en los cuales pocos son los escenarios coincidentes para acometer retos comunes en la defensa, mejoramiento y conservación del ambiente, en beneficio de la presente y futuras generaciones.
Un estudio llevado a cabo por el Banco Mundial predijo que mientras los acuerdos de la Ronda de Uruguay del GATT aumentarían el PIB mundial en 200 mil millones de dólares americanos, los países del África Subsahariana podrían terminar empeorando al perder sus acuerdos aduaneros con los países más ricos. Todo ello hace pensar que han sido los países ricos los que más han sido beneficiados de la liberalización comercial, pese a las enormes posibilidades de inversión existentes en muchas naciones pobres.
La política comercial y las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) son importantes para la conservación ambiental y el desarrollo sostenible. Los cambios en los precios de los bienes con los que se comercia, la apertura de nuevos mercados, la creación de nuevos productos y la eliminación de las restricciones comerciales, por lo general influyen en los patrones de producción y consumo de los recursos naturales. En otras palabras, las normas comerciales pueden influir directamente en las políticas ambientales, al ser interpretadas como “barreras para el desarrollo” u “oportunidades para la inversión sostenible”.
Recordemos que en su propia carta constitucional, la OMC establece como mandato el fomento de un tipo de comercio ambientalmente responsable que promueva el desarrollo sostenible. Sin embargo, pese a que el comercio mundial ha crecido exponencialmente durante los últimos 50 años, más deprisa que ninguna otra actividad económica, los indicadores de sostenibilidad ambiental reflejan dramáticos descensos en la disponibilidad y distribución equitativa de los bienes y servicios ambientales para la población.
El comercio y el desarrollo no pueden ser vistos como conceptos antagónicos. El sistema internacional de inversiones debe respaldar la sostenibilidad de la vida en la tierra, única garantía para el desenvolvimiento de una fructífera asociación, en el cual los seres humanos podamos mejorar nuestra calidad de vida, en armonía con el resto de los seres vivos de nuestro planeta.
]]>El desarrollo de nuevas tecnologías en favor de la conservación ambiental ha sido siempre una preocupación del sector privado, particularmente de aquellas organizaciones relacionadas con el aprovechamiento de los recursos naturales y el ambiente.
Diversos han sido los intentos por lograr un uso más racional y económico de los bienes y servicios de la naturaleza, en particular del agua y la energía.
Para satisfacer nuestras necesidades, los seres humanos hemos intervenido ríos, montañas, suelos, lagos, mares y demás ambientes naturales, con la misión de explorar nuevos beneficios económicos que con la menor inversión y mantenimiento posible, produzcan los mayores rendimientos y el menor impacto ambiental posible.
Es así como surgen las tecnologías suaves, también llamadas blandas, que buscan armonizar la conservación con el desarrollo, y están ecológicamente adaptadas a las condiciones del medio donde son aplicadas, con un uso racional de la energía y un manejo ambientalmente responsable de los residuos y materiales que se generan durante su desempeño.
En algunos países, principalmente industrializados, también son reconocidas las tecnologías de capital intensivo, aquellas basadas en métodos de avanzada que presentan una alta relación entre equipo y labor, para cumplir determinados trabajos. Un ejemplo de ello lo constituyen los tractores de alto rendimiento, basados en sistemas amigables con la protección ambiental, si los comparamos con los sistemas de arado tradicional, algunos de los cuales son altamente destructivos.
Recientemente, también se ha hablado mucho de la “tecnología materna”. Ella engloba los comportamientos y formas de vida de la mujer, especialmente en las zonas rurales, en las cuales desempeña funciones claves para el núcleo familiar, que incluye la realización de tejidos, cultivos, preparación de alimentos, crianza de los niños y en general, administración del hogar. Su relación con los índices de mortalidad infantil, y los métodos utilizados para el aprovechamiento de los bienes y servicios ambientales disponibles en su comunidad, han venido destacándole cada vez más como un elemento clave del desarrollo sostenible en el campo.
Pero así como existen tecnologías amigables con el ambiente, destacan algunas ecológicamente peligrosas, con elevados consumos de energía y alta generación de contaminantes. Conocidas como tecnologías duras o fuertes, suelen ser altamente destructivas de especies y recursos, con una economía orientada hacia el crecimiento sostenido de la producción y el consumo, sin tomar en cuenta las limitaciones de los ecosistemas naturales, y su capacidad para autoregularse.
En función de nuestras necesidades de desarrollo, y tomando en cuenta nuestras posibilidades reales para lograr un crecimiento sostenible, sin detrimento de nuestros recursos naturales, en Venezuela debemos promover tecnologías basadas en el mejor aprovechamiento posible de las bondades que nos brinda la naturaleza, utilizando materias primas locales, impulsando el reciclaje de los residuos de los procesos de producción, estimulando un uso racional de la energía y acrecentando el valor del conocimiento como una herramienta clave y estratégica para la gestión del desarrollo.
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