(Especial de UICN / VITALIS, Jeju – Corea del Sur, 11/sept/2012)
Más de 8.000 científicos de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN identificaron los 100 animales, plantas y hongos más amenazados del planeta. Sin embargo, los conservacionistas temen que se deje morir a estas especies puesto que ninguna de ellas ofrece “beneficios evidentes a los seres humanos”. Tal afirmación fue realizada por Johnathan Baillie, Director de la Sociedad Zoológica de Londres, al presentar una nueva publicación de esta agrupación profesional y de la Unión Internacional para la Conservación, en el marco del V Congreso Mundial de la Conservación que se realiza en Jeju, Corea del Sur.
Para Ellen Butcher, coautora de este informe, “todas las especies enumeradas son únicas e irremplazables, y si desaparecen, no existe cantidad de dinero que las pueda recuperar”.
El informe titulado Priceless or Worthless? (¿Sin valor o de un valor incalculable?) (disponible aquí) tiene como objetivo impulsar la conservación de una importante lista de especies que aún requieren no sólo de más atención científica, sino de inversiones y programas de manejo para ser mejor conocidas y valoradas, considera Diego Díaz Martín, Presidente de la ONG VITALIS, presente en la conferencia, y quien es Jefe de Estudios Ambientales de la UNIMET. “De no recibir la atención requerida, pudieran estar destinados a desaparecer para siempre del planeta”, sentenció.
Entre los ejemplares incluidos en esta lista se incluye al perezoso pigmeo (Bradypus pygmaeus) de Panamá, el saola (Pseudoryx nghetinhensis) uno de los mamíferos más amenazados del sudeste asiático, un hongo en forma de costra ampollada de los sauces (Cryptomyces maximus) del reino Unido y la tarántula metálica (Poecilotheria metallica) de Sri Lanka y la India.
“Todas las especies tienen un valor para la naturaleza y, en consecuencia, para los seres humanos”, afirma el Dr. Simon Stuart, Presidente de la Comisión para la Supervivencia de las Especies de la UICN. “Aunque el valor de algunas especies pueda no parecer obvio a primera vista, de hecho todas las especies contribuyen a su manera al funcionamiento saludable del planeta”.
Los primeros diez (10) lugares de la lista lo ocupan:
Fotografía: Tarántula metálica, by Krehenwinkel 2004.
]]>Desde el punto de vista sanitario, las espículas urticantes propias de esta mariposa nocturna, genera reacciones alérgicas y diversas dermatitis en los pobladores, problema que no le es nuevo, y que lejos de resolverse, pareciera complicarse cada año más.
Desde el punto de vista ambiental, conocer las causas del aumento poblacional de este lepidóptero y proponer un manejo biológico de la especie durante sus ciclos de vuelos, es fundamental en su control, por lo cual se requieren equipos multidisciplinarios de profesionales, acompañados de campañas informativas y formativas, así como de la inversión necesaria para comprender y documentar el problema, ampliamente estudiado por diversas universidades venezolanas.
La Hylesia metabus, conocida popularmente como Palometa Peluda en el oriente de Venezuela, es un lepidóptero de la familia Saturnidae de hábitos principalmente nocturnos y una longevidad es de 3 a 6 días.
La hembra de esta polilla posee en su abdomen espículas urticantes que le confieren la condición popular de “peluda”, formaciones que al partirse y entrar en contacto con la piel de los seres humanos, liberan una sustancia que pica e inflaba la piel, produciendo prolongadas dermatitis. Vale destacar que tales formaciones espiculares son usadas por la hembra para cubrir las masas de huevos con el fin de protegerlas de parásitos y depredadores.
Hylesia metabus no es exclusiva para Venezuela, y ha sido descrita para Surinam, Guayana Francesa y Venezuela. En nuestro país ha sido especialmente evidente en las costas de Sucre, el Edo. Monadas y Delta Amacuro.
VITALIS destaca que cuando hay picos poblacionales de este lepidóptero, las hembras altamente atraídas por la luz, especialmente por la luz blanca, se desplazan hacia los poblados, produciendo el terror de sus habitantes quienes conocen sus efectos urticantes. Por ello, en muchas zonas las autoridades locales apagan las luces del alumbrado público para evitar la invasión de las polillas, pues en su vuelo alrededor de la luz, desprenden las espículas que son dispersadas por el viento debido a sus diminutas dimensiones.
Existen algunas evidencias de problemas ambientales y sanitarios asociados con esta polilla desde 1937, sin que hasta la presente fecha se hayan podido resolver los conflictos vinculados a sus picos poblacionales, pese a los importantes aportes cientìficos de la USB, UDO y UCV, entre otras universidades y centros de investigación, quienes han avanzado en el conocimiento de su biología y ecología. La clave de atención del problema parece haberse originado con la fumigación excesiva en el control de vectores, que pudiera haber acabado con sus depredadores en su historia natural reciente.
Sin embargo, en opinión de VITALIS, sólo un enfoque multidimensional e intersectorial pudiera ayudar a resolver definitivamente el problema, contando para ello con la activa participación de las autoridades ambientales y sanitarias del país, las autoridades y comunidades locales, las universidades y centros de estudios ambientales, las ONGs y los medios de comunicación social, entre otras organizaciones.
Más info: Fornés y Hernández (2000) , Osborn (2005) , Ministerio del Poder Popular para la Salud y http://datanatura.blogspot.com
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