La minería ilegal está afectando al Parque Nacional Canaima en Venezuela, la segunda área protegida más grande del país, un área de importancia internacional, declarada por la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad en 1994.
El pasado mes de octubre, varios periodistas e investigadores venezolanos denunciaron un secreto a voces: En Canaima se estaba realizando minería ilegal. Tal denuncia incluyó al Ministro de Turismo del Gobierno del Presidente Maduro, pero tampoco logró la atención esperada por parte de las autoridades.
La minería comprende la extracción de minerales de la tierra. Muchos de ellos pueden tener gran valor económico, como el oro, cobre, aluminio, y hasta diamantes, topacios y rubíes.
La práctica de la minería en parques nacionales es ilegal en Venezuela, pues las leyes de este país y su constitución bolivariana la prohiben expresamente. La minería no solo destruye los suelos y contamina el agua, sino también amenaza la biodiversidad de esta área protegida de importancia internacional.
Las consecuencias negativas de la minería ilegal para el ambiente son cuantiosas. Entre ellas se encuentra la pérdida de ecosistemas y de hábitats de especies animales y de plantas, así como erosión de los suelos, contaminación de las aguas y deforestación. Asimismo, es importante destacar los efectos que para la salud de las poblaciones indígenas y los mineros ilegales, tiene el entrar en contacto con las sustancias usadas para la extracción de los minerales del suelo.
El Gobierno de Venezuela ha rechazado la práctica de la minería ilegal denominándola “monstruo de mil cabezas”, pero habitantes de la zona señalan que sus acciones para detener la minería son vagas o nulas, y la minería depredarora sigue proliferando según han denunciado diversas organizaciones.
Canaima alberga en su territorio al Salto Ángel, también conocido con el vocablo Pemón Kerepakupai Vená o Shurún Merú. El Salto Angel es la caída de agua más alta del mundo con 979 metros de altura.
Canaima también es tierra sagrada para comunidades indígenas originarias y protege a los tepuyes, monumentos naturales de importancia internacional, formados por las rocas más antiguas del planeta, con una singular biodiversidad única en el mundo.
Es necesario que la atención internacional se centre en este tema, y presionen al Gobierno Venezolano a tomar medidas certeras para erradicar la minería ilegal de Canaima, que amenaza su supervivencia.




Fotos cortesía de: Valentina Quintero y Ministerio de Turismo de Venezuela
]]>En cuanto al origen de los incendios, Díaz Martín señala que es muy difícil, por no decir imposible, que los incendios forestales se puedan producir espontáneamente en las regiones tropicales. Por esta razón alertó a las autoridades a permanecer atentas sobre las causas que determinan su recurrencia en Venezuela, recordando que la “Ley Penal del Ambiente de 2012 en su artículo 65, establece prisión de uno a seis años o multa de un mil a seis mil unidades tributarias, a quienes causen incendios de vegetación natural”. Asimismo, Díaz Martín señala que “sí las áreas incendiadas colindan con bosques que surtan de agua a las poblaciones, la pena será de dos a siete años o multa de dos a siete mil unidades tributarias”.
Dicho de otra manera, dado que la unidad tributaria actual es de Bs. 127, las multas por causar incendios de vegetación pudieran llegar hasta 889 mil bolívares.
El líder de VITALIS también indica que la Ley Penal del Ambiente considera agravantes genéricos y aumentos de penalidad, que pudieran hacer que las sanciones anteriores fueran mayores. En tal sentido, a manera de ejemplo, señala que un Juez pudiera considerar como circunstancias agravantes de la responsabilidad penal cuando tales incendios ocurran en temporada de sequía, o aumento hasta la mitad de la penalidad cuando el delito se cometiere en áreas sometidas a régimen de administración especial, como son los parques nacionales.
Si bien muchos de estos incendios atacan vegetación baja como herbazales, Díaz Martín indica que dependiendo de su conformación físico-natural, “la recuperación de un bosque silvestre puede tardar entre 10 y 70 años, pues los incendios forestales arrastran consigo innumerables consecuencias como la destrucción de la fauna y la flora y su hábitat natural, empobrecimiento y erosión de los suelos, interrupción de los ciclos del agua y del oxígeno, con la correspondiente pérdida de agua para el consumo humano, contaminación atmosférica producto de las fuertes emanaciones, destrucción de la belleza del paisaje y hasta el recalentamiento de la atmósfera por su contribución al efecto invernadero”.
El presidente de la organización no gubernamental VITALIS también resalta la efectiva coordinación de los esfuerzos a nivel de la región capital entre las diversas autoridades competentes y los grupos de voluntarios, pese a los limitados recursos. “INPARQUES merece nuestro reconocimiento por todo el trabajo desplegado junto a las brigadas de voluntarios, bomberos metropolitanos, Guardia Nacional y Protección Civil”. Sin embargo, también reconoce que tal coordinación debe extenderse a otras regiones del país, para lograr respuestas igual o más rápidas, pues es un área que requiere de apropiada dotación de personal y financiamiento, así como de todo el apoyo de la ciudadanía.

RECOMENDACIONES PARA EVITAR INCENDIOS FORESTALES
VITALIS formula una serie de recomendaciones para prevenir los incendios forestales:
1) Respete las rutas y horarios de uso de los parques nacionales. Algunas áreas protegidas como el Parque Nacional Warairarepano (El Avila) tienen restricciones de acceso que deben ser conocidas y respetadas.
2) Notifique inmediatamente a las autoridades cualquier columna de humo o incendio, a través de los números de emergencia como el 171, o aquellos facilitados por las empresas de telefonía celular. También puede usar el número 0800–
3) Antes de reportar un incendio, asegúrese de tener a mano la locación exacta, con referencia de poblados cercanos, y un número de teléfono donde las autoridades puedan ubicarle, en caso de necesitar más información.
4) Nunca queme basura. Tráigala siempre de vuelta a su lugar de origen y deposítela en forma apropiada, y no deje de notificar a las autoridades la existencia de botaderos ilegales que pudieran convertirse en un riesgo para las áreas protegidas, así como para las mismas personas y sus bienes en las zonas adyacentes.
5) No lance colillas de cigarrillos al piso, y mucho menos a la vegetación.
6) En áreas naturales evite encender velas o fogatas, a menos que sea permisado o estrictamente necesario, y esté alejado de la vegetación. En todo caso nunca pierda la vista del fuego, y asegúrese de apagarlo bien al retirarse del lugar.
7) No se arriesgue a combatir un incendio si no es especialista. Comuníquese con los guardaparques y no entorpezca las labores de las autoridades.
8) Esté atento a participar en los programas de reforestación que son promovidos a nivel nacional. Es posible que su ayuda como voluntario sea requerida y necesaria.
Fotos: Archivo VITALIS
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]]>Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS y Jefe de Estudios Ambientales de la UNIMET señaló que existen existen fuertes presiones de invasión por diversos lugares del Parque Nacional, además de los problemas de inseguridad, que han robado tranquilidad en muchas zonas de esta área dedicada a proteger procesos ecológicos esenciales y sus fenómenos evolutivos asociados. Adicional a lo anterior figura la necesidad de contar con mayor inversión en el área protegida, que permita disponer de más guardaparques, así como equipos para la movilización terrestre y aérea, y sistemas de monitoreo, vigilancia y control ambiental en puntos estratégicos del área.
El Parque Nacional Waraira Repano está ubicado en la zona central de la Cordillera de la Costa, al norte de Venezuela, y comprende el área montañosa entre el Mar Caribe y los valles de Caracas, Guatire, Guarenas y Barlovento. A escala político territorial abarca los Estados Vargas (vertiente norte), Distrito Capital (vertiente sur) y Miranda (ambas vertientes al extremo este).
El Parque Nacional fue establecido con el nombre El Avila el 12 de diciembre de 1958 con una superficie inicial de 66.192 hectáreas, ampliado en su superficie a 81.900 hectáreas en 1974. Por Decreto Presidencial cambió su nombre a Parque Nacional Waraira Repano a fin de promover el vínculo cultural de los primeros pobladores indígenas de la región y honrar la herencia histórica aborigen que dio su nombre original.
El Parque Nacional El Avila tiene por objetivo principal conservar un conjunto de paisajes relevantes y representativos de la zona montañosa de la Cordillera de la Costa, mediante el cumplimiento de los siguientes objetivos específicos:
1. Conservar comunidades bióticas representativas de los ecosistemas, bosques secos, húmedo, muy húmedo, de galerías, subpáramo, sabana y espinar costanero.
2. Conservar la biodiversidad y el equilibrio, garantizando la continuidad de los procesos evolutivos, las migraciones animales y el normal flujo de materia y energía entre los ecosistemas presentes.
3. Conservar los Recursos Genéticos de las comunidades naturales y evitar la pérdida de especies de flora y fauna.
4. Conservar los lugares, objetos y tradiciones del patrimonio histórico cultural.
5. Mejorar la calidad de vida de los habitantes de las áreas aledañas al Parque Nacional, así como el de las poblaciones ubicadas en las zonas de uso poblacional autóctonas, a través del flujo de recursos económicos, generados por las actividades que los visitantes del Parque
Nacional realicen, en especial el ecoturismo y el excursionismo.
6. Conservar los paisajes de montaña de gran belleza escénica, que se consideran como monumento natural de la Ciudad de Caracas.
7. Mantener y garantizar los recursos hídricos de todas las cuencas existentes en el Parque Nacional.
8. Proporcionar medios y oportunidades para la investigación científica y la educación.
9. Proporcionar a la colectividad oportunidades para la recreación y el turismo.
10. Velar por el mantenimiento de las buenas condiciones de calidad ambiental en todos sus ecosistemas.
11. Establecer mecanismos de control ambiental para todas las actividades que se realicen dentro del Parque Nacional y que sean susceptibles de degrada su medio natural, así como aquellas externas que puedan perjudicarlo.
La conservación de la Biodiversidad es un asunto de suma importancia para todos los países, en especial aquellos en vías de desarrollo, donde el futuro dependerá del estado, conservación y conocimiento sobre sus recursos naturales. Gran parte de tales esfuerzos se centra en los Parques Nacionales, de allí que su efectiva conservación debe ser, por lo tanto, un objetivo prioritario de los gobiernos y un compromiso compartido de todos los miembros de la sociedad. . De su conservación y manejo adecuado depende, en gran parte los recursos que deleguemos a las futuras generaciones.
Fotografía cortesía de Beatriz Morín.
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La ONG venezolana VITALIS felicita a los guardaparques en su día este 13 de febrero, guardianes de nuestros 43 Parques Nacionales y 36 Monumentos Naturales.
Los Guardaparques son la autoridad constituida dentro de los parques, en las que hace cumplir leyes y reglamentos concernientes a la conservación de la naturaleza. También tienen funciones de policía administrativa que la administración delega en ellos, y cumplen la función social de brindar protección y seguridad a los visitantes en el parque o en el área protegida asignada, y apoyar las labores educativas que en ellos se realizan.
Los Guardaparques también son entrenados para realizar algunas tareas de monitoreo y seguimientos de los procesos ecológicos que se produzcan en las áreas protegidas y sus fenómenos evolutivos, lo que permite tomar las medidas de mitigación rápidamente, por el contacto que los mismos tienen con el medio, ya que en su gran mayoría viven directamente en los Parques.
También atienden a los visitantes y les brindan información sobre el área. En muchos casos, por las condiciones en las que se desarrolla su trabajo, son paramédicos, mecánicos, veterinarios y hasta comunicadores, asumiendo sus compromisos con mística y dedicación.
Desafíos
Cuando se es Guardaparques se adopta una nueva forma de vida, donde se entrega todo, y algunas veces se recibe poco: presupuestos limitados que dificultan su gestión, salarios no acordes con su responsabilidad ante la sociedad y deficiencias de infraestructura que limitan sus labores.
Por su importante labor, y la gran extensión de Parques Nacionales y Monumentos Naturales en Venezuela, necesitamos muchos más Guardaparques de los que existe en la actualidad, debidamente equipados con la tecnología y las unidades de transporte que les permitan recorrer con facilidad extensas áreas como Canaima con 3 millones de hectáreas, o Parima Tapirapecó con 3 millones 420 mil hectáreas.
En el Día del Guardaparques, VITALIS expresa su sincera palabra de estímulo para que continúen dando lo mejor de sí, y no desfallezcan frente a las continuas dificultades que nunca faltan, y que cual carrera de obstáculos, ponen a prueba nuestro compromiso por la defensa y conservación de nuestra maravillosa naturaleza.
]]>Este 12 de junio de 2006 el Parque Nacional Canaima cumple 44 años protegiendo 3 millones de hectáreas únicas en el mundo, que abarcan la totalidad de la cuenca oriental y alta del río Caroní, fuente hídrica del mayor complejo hidroeléctrico de Venezuela, así como las cuencas de los ríos Carrao, Kukenán, Yuruaní, Aponwao y Surukun. En sus predios se encuentran los famosos tepuyes, montañas ascentrales de formas y características especiales, que pueden llegar a tener unos 3000 millones de años de antigüedad, prácticamente de los inicios mismos del planeta.
La información fue suministrada por la Biol. Isabel Novo coordinadora por VITALIS del Proyecto Mejorando Nuestra Herencia en Canaima, una iniciativa conjunta de INPARQUES, la UNESCO, la Universidad de Queensland y la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Este esfuerzo busca promover el desarrollo de sistemas de monitoreo, evaluación y generación de informes sobre la efectividad de manejo de Sitios de Patrimonio Mundial Natural.
El análisis de los datos y la consulta con expertos de diversas organizaciones públicas y privadas, ha facilitado el desarrollo de este proyecto, identificado las necesidades de manejo, el nivel de compromiso de los actores y el papel que juegan en la conservación del Sitio. Entre otras acciones, Mejorando Nuestra Herencia en Canaima evidenció la urgente necesidad de elaborar e instrumentar un Plan de Manejo para toda el área del parque, ya que el mismo solo cuenta con un Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso en su Sector Oriental.
Mejorando Nuestra Herencia se ejecuta en 10 sitios de Patrimonio Mundial, localizados en África (4), Asia (3) y América Latina (3). En Latinoamérica y el Caribe, además de Canaima, fueron escogidos para la implementación del Proyecto, la Reserva de la Biosfera Río Plátano en Honduras y el Parque Nacional Sangay en Ecuador.
Canaima: De Venezuela para el Mundo
El Parque Nacional Canaima ocupa el sector nororiental del escudo Guayanés, un basamento precámbrico con rocas de entre 900 y 3.500 millones de años, sobre las cuales se encuentran las cuarcitas y los conglomerados silíceos de Roraima. Las formas predominantes corresponden a una combinación de tepuyes, planicies y valles. Entre los tepuyes se encuentran el Auyan-Tepuy ( 2.400 m ), desde donde surge el Salto Ángel (Karepaku-pa merú) que con su caída de 979 m es el más alto del mundo; Roraima ( 2.800 m ); Chimata ( 2.700 m ); el de Kukenán ( 2.600 m ) y otros 34 Tepuyes más. En la actualidad viven en este territorio importantes comunidades de la etnia indígena Pemón con subgrupos de kamaracotos, taurepan y arekuna.
Fauna
La fauna del parque es muy variada, y está distribuida de acuerdo a múltiples factores ambientales como la altitud y el tipo de vegetación. Entre las especies que podemos encontrar están oso melero, ardilla guayanesa, puma, venado, pereza de tres dedos, comadreja, zorro granjero, monos cara rayada, ratones, oso hormiguero gigante, perro de agua o nutria gigante, jaguar o tigre y cunaguaros. Entre los reptiles encontramos iguana, morrocoy selvático, serpientes como la falsa coral, bejuca, anaconda, falsa mapanare, y venenosas como la coral, mapanare, cuaima piña y cascabel. Entre los anfibios se pueden observar numerosas especies de ranas y sapos. En cuanto a las aves podemos citar el guacamayo rojo, perico cara sucia, rey zamuro, campanero, colibrí, pájaros capuchinos, gallito de las rocas y tucanes.
Flora
La flora de Canaima es muy variada y rica en especies endémicas, es decir, únicas en esta región del mundo. Entre ellas encontramos las Bonetias de los tepuyes, Droseras, Eliamphoras, Stegolepis guyanensis, Orectanthes, Euterpes (palmas), Thibaudias, y cientos de otras especies.
La vegetación en estos Tepuy varía desde el bosque húmedo tropical, en las bases y laderas, hasta arbustos y herbazales en la cima, con una gran diversidad de especies; en las áreas de sabanas y valles predominan las gramíneas y los morichales, con bosques de galería.
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Guaraira Repano, así bautizaron los primeros pobladores de Caracas a lo que hoy conocemos como Parque Nacional El Avila, el principal pulmón vegetal de la ciudad, reservorio de múltiples formas de vida animal y vegetal, muchas de ellas autóctonas, e ícono inconfundible de la capital del país.
No proteger esta maravilla natural es como condenar la propia vida de los caraqueños. Por tal razón, la Universidad Metropolitana (Unimet) por iniciativa de su secretaria general, María Acedo de Sucre, junto a la asesoría técnica de Vitalis y Fundarbol, la cooperación de Inparques y el auspicio de Exxon Mobil diseñaron el Proyecto Avila, programa orientado a la conservación de la inmensa montaña.
Diego Díaz Martín, director técnico del proyecto por la Unimet y presidente de Vitalis, señala que el móvil de esta conjunción de esfuerzos es promover la conservación del monumento natural, no solamente a la comunidad interna de la universidad, sino a quienes habitan en las cercanías de la montaña, “tomando en cuenta que ésta no es únicamente un sitio para el esparcimiento, se trata de un área protegida, que es el hogar de múltiples formas de vida y es fuente de agua de la cual nos beneficiamos”.
El especialista destaca que el proyecto logró la comunión de esfuerzos estatales (Inparques), de instituciones educativas (Universidad Metropolitana), de organizaciones no gubernamentales (Vitalis y Fundarbol) y de la empresa privada (Exxon Mobil).
Recuperación en marcha
El diseño de Proyecto Avila se inspiró en los daños que recibió la montaña tras los incendios de 2001, cuando resultó deforestada una superficie considerable.
Ante tan nefasto escenario, la Unimet decidió recuperar toda el área de cortafuego verde cercano a la sede de la institución.
Otra de las puntas de lanza del proyecto, de acuerdo con Díaz Martín, es la creación de un vivero para la repoblación forestal. Este servirá para la reproducción de especies vegetales amenazadas de extinción, como el endémico árbol nogal de Caracas. “La instalación estará totalmente operativa antes de diciembre de este año”, asegura.
Una de las metas de este vivero es “apoyar a Inparques en el programa de reforestación de especies emblemáticas del Avila”. Semejante meta espera cumplir con la producción de al menos 25 mil plantas en riesgo de extinción en la montaña.
Entre las especies que, se espera, sean producidas en el vivero destacan palmeras y orquídeas, las cuales sufren serias amenazas por la acción del comercio.
Existencia necesaria
Díaz Martín precisa que si el Avila no existiera, o si éste pierde sus condiciones esenciales en Caracas escasearía el agua e incluso habría un clima insoportable. En tal sentido, agrega, el proyecto también se propone la formación de autoridades municipales para el diseño de paisajismos y mantenimiento de áreas verdes; además tienen la firme intención de crear sensibilidad en el colectivo sobre la necesidad de conservar al parque nacional más emblemático de la ciudad de Caracas.
Para mayor información sobre el proyecto, los interesados pueden acceder en Internet a www.unimet.edu.ve.
85.192 hectáreas es lo que ocupa el Guaraira Repano.
2.765 metros es su altura máxima, corresponde al pico Naiguatá.
2.640 metros sobre el nivel del mar alcanza el pico Oriental.
2.480 metros es la altura total del pico Occidental.
2.250 metros tiene el tope de menor altura, pico El Avila.
Cerro de pura vida
Mamíferos
En el Avila residen jaguares, pumas, venados macatán, comadrejas, picures, perezas, ardillas, puercoespines, conejos de monte, araguatos, cachicamos, rabipelados, entre otros. La vertiente norte es el lugar donde se pueden conseguir la mayoría de estas especies.
Aves
El Avila está en el sexto lugar del mundo con mayor biodiversidad de emplumados. El custodio de la ciudad capital sirve de hogar a guacharacas, colibríes, cristofués, paraulatas montañeras, zamuros, gavilanes tejés, turpiales, guacamayas y loros, entre otras aves.
Reptiles
Cascabeles, mapanares, tigras mariposas y corales son algunos de los rastreros que habitan en el Avila. Sin embargo, no es muy común toparse con alguno de ellos, por lo cual los riesgos son leves. Lagartijas e iguanas también viven en el pulmón vegetal caraqueño
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De acuerdo con la opinión de Diego Díaz Martín, Presidente de esta ONG ambiental “VITALIS comparte los objetivos de desarrollo sostenible que acompañan al proyecto, pero señala su preocupación por lo establecido en el artículo 129 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sobre la necesidad de contar con la respectiva Evaluación de Impacto Ambiental, la cual de existir, debe formar parte integral de la propuesta de desarrollo, con sus principales conclusiones y recomendaciones ambientales”.
Preocupa a VITALIS el manejo que se vaya a realizar de los recursos faunísticos y florísticos de la isla, catalogados por la misma propuesta oficial como “de abundancia considerable”.
Si bien el proyecto resalta la aplicación de “criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica, aprovechando áreas naturales marino-costeras poco intervenidas”, no describe con precisión las medidas que serían tomadas para mitigar los efectos de las actividades susceptibles de degradar la fauna y la flora, limitándose a desarrollar las acciones relacionadas con las “aguas servidas, el reciclaje de agua y el tratamiento y disposición final de los desechos sólidos”.
VITALIS recuerda que esta isla es hábitat de corales, manglares, praderas de fanerógamas marinas, delfines y tortugas marinas. Estas últimas, amenazadas de extinción, utilizan algunas de las playas para nidificar.
VITALIS también resalta la importancia del proyecto para generar empleo y divisas para el país, de allí que confía en que las consideraciones ambientales sean desarrolladas y sometidas a la consulta de especialistas debidamente calificados, antes de su aprobación definitiva.
Cabe resaltar que la propuesta evidencia la dirección del proyecto al mercado internacional. En tal sentido, VITALIS indica que el mercado nacional también debería tener acceso a estos proyectos, para hacerlos accesibles a la población venezolana, evitando la prohibición casi obligada que determinan los altos costos de los servicios turísticos en zonas como Canaima y Los Roques cuyo atractivo principal son los ecosistemas naturales, patrimonio de todos los venezolanos.