Finalizó el Congreso Mundial de Parques convocado por la UICN en Sidney (Australia) en el que participaron más de 6000 representantes de alrededor de 170 país. Cientos de reuniones y talleres sirvieron de base para la Declaratoria Final en la que se reconoce que es fundamental reencontrar el equilibrio en la relación entre la sociedad humana y la naturaleza, y que los ecosistemas y la variedad de vida que encierran son indispensables para nuestra existencia, identidad cultural y espiritual, economías y bienestar.
Alifa Alwan Azra resume tal declaración de la siguiente manera:
“Celebramos de manera entusiasta el incremento, así como la gobernanza y gestión mejoradas, de las áreas protegidas y conservadas alrededor del mundo desde que nos reunimos en Durban en el 2003, lo mismo que el liderazgo y las iniciativas de muchas regiones, incluyendo el primer Congreso de Parques del Asia en la historia. En particular, recibimos con beneplácito el establecimiento de nuevas áreas marinas protegidas, ya que los océanos saludables son fundamentales para la vida sobre la tierra y deben ser protegidos a mucha mayor escala. Reconocemos el creciente papel que juegan las áreas y territorios conservados por pueblos indígenas, comunidades y entidades privadas para poder alcanzar los objetivos sociales y de conservación de la biodiversidad, así como las oportunidades que presentan las nuevas tecnologías de comunicación y otras para comprender mejor y reclutar nuevos constituyentes, incluyendo a jóvenes de las ciudades en rápido crecimiento alrededor del mundo. Aplaudimos las numerosas mejoras en prácticas corporativas, así como las variadas historias de éxito y diversas alianzas intersectoriales logradas en pos de la conservación de la naturaleza y la sostenibilidad.
A pesar de estos avances, reconocemos que las amenazas a la naturaleza, su diversidad biológica y las áreas protegidas han alcanzado su nivel más alto en la historia, debido a la convergencia a inmensa escala de los patrones de consumo humano, el crecimiento de la población y la actividad industrial. Muchas áreas protegidas y conservadas se encuentran en riesgo o son víctimas de una mala gestión, y muchos de los custodios de áreas en la primera línea de campo lo han sacrificado todo por esta causa. Es necesario enfrentar esta realidad en forma directa, veraz y colaborativa. Requerimos de una visión valiente y una acción concertada si queremos alcanzar tanto los objetivos de conservación como las aspiraciones humanas de las generaciones presentes y futuras. No hay tiempo que perder.
Prometemos VIGORIZAR… nuestros esfuerzos para garantizar que las áreas protegidas no retrocedan sino que avancen. Aumentaremos la protección de paisajes terrestres, humedales y paisajes marinos para asegurar la representación de todos los sitios esenciales para la conservación de la naturaleza, especialmente los océanos. Mejoraremos la diversidad, calidad y vitalidad de la gobernanza y la gestión, incluyendo un reconocimiento y apoyo apropiados a las áreas conservadas por pueblos indígenas, comunidades locales y entidades privadas. Nos esforzaremos por promover los usos sostenibles de la tierra y eliminar las actividades y políticas que degradan, amenazan o producen la extinción o la pérdida de los ecosistemas y su biodiversidad, incluyendo el desenfrenado comercio ilegal de vida silvestre y el impacto de especies exóticas invasoras. Reconoceremos, respetaremos, aportaremos recursos y apoyaremos a nuestro personal de primera línea en el campo para que puedan llevar a cabo su trabajo, a menudo peligroso pero siempre decisivo.
Prometemos INSPIRAR… a toda la gente, de todas las generaciones, geografías y culturas, para que experimenten la maravilla de la naturaleza por medio de las áreas protegidas, para seducir sus mentes y sus corazones y generar una asociación de por vida para su bienestar físico, sicológico, ecológico y espiritual. Motivaremos y reclutaremos a las nuevas generaciones de las comunidades urbanas y rurales, como una inversión en el futuro de la sostenibilidad en el planeta, y en la calidad de vida de la gente en todas partes. Más allá de esto, trabajando en alianza con y reconociendo la larga tradición y conocimiento, los derechos colectivos y las responsabilidades de los pueblos indígenas y las comunidades locales en relación con la tierra, el agua, los recursos naturales y la cultura, trataremos de rectificar y remediar las injusticias pasadas y presentes en cumplimiento de los acuerdos internacionales.
Prometemos INVERTIR… en las soluciones de la naturaleza, con el apoyo de políticas públicas, incentivos, herramientas y garantías que ayuden a detener la pérdida de biodiversidad, mitigar y responder al cambio climático, reducir el riesgo y el impacto de los desastres, mejorar la seguridad alimentaria y de suministro de agua, y promover la salud y dignidad humanas. Trabajaremos para permitir que las áreas protegidas y conservadas, así como sus custodios, puedan diseñar y controlar respuestas eficaces, basadas en la evidencia y culturalmente apropiadas para esos retos, y para presentar una defensa irresistible de la necesidad de un mayor reconocimiento, incentivos, capacidad y financiamiento directos. Estimularemos las redes regionales de aprendizaje y las iniciativas que apoyan estos objetivos. Colaboraremos con nuevos socios para promover economías sostenibles y equitativas que respetan los límites planetarios y la justicia social”.
Conozca la posición de los miembros venezolanos de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas aquí
Seguidamente publicados textualmente el referido comunicado.
“A propósito de la celebración del VI Congreso Mundial de Parques a realizarse en Sidney (Australia) es pertinente hacer una evaluación de la situación de Venezuela, quien fuera sede y anfitrión del IV Congreso Mundial de Parques (Caracas, 1992). Todos los países del mundo tienden a hacer una evaluación de su estado en las vísperas de cada congreso mundial. La mayoría de los países podrán decir que han avanzado o retrocedido en tal o cual aspecto, en tal o cual magnitud, pero sin duda, la mayoría de las naciones del mundo podrán decir que han avanzado en materia de Áreas Protegidas (AP). Sin embargo nosotros los venezolanos al intentarlo encontramos un resultado muy negativo, por lo que se hace necesario hacer una profunda reflexión del porqué.
¿ Qué tiene de especial Venezuela para que lo que le pase en materia de AP sea de interés para el mundo? Venezuela, siendo un país del “mundo en desarrollo” avanzó grandemente en las políticas de conservación de su patrimonio natural cuando el resto del mundo no había comenzado o estaba en retroceso en esta materia. Fundó su primer parque nacional en 1937 y su primera AP en 1927. Ciertamente no fue el único, muchos países de América lo hicieron en esa época o incluso antes. La diferencia es que Venezuela lo asumió como política y no como retórica: incrementó grandemente su cobertura de AP a lo largo de las décadas siguientes hasta abarcar un 16, 45% de su territorio; empleó criterios modernos y actuales para designarlas y para manejarlas; acometió exitosamente la restauración ecológica de ecosistemas terrestres y marinos (dentro de AP) en tiempos en que no se hablaba de ello; creó uno de las primeras AP marinas del mundo (Archipiélago Los Roques, 1972) cuando muy pocos países en el mundo lo habían hecho; interconectaba AP cuando se pensaba que eso era utópico.
Para fines de los años 80 Venezuela tenía una reputación positiva que bien le valió la nominación y aceptación como sede del IV Congreso Mundial de Parques. Venezolanos como Gerardo Budowski, Henri Pittier, Julian Steyermark, José Rafael García, habían dejado una huella positiva en la visión y gestión de las AP del mundo. Eso sin olvidar que es uno de los doce países megadiversos del mundo, y que resguarda, casi en exclusividad, las mayores maravillas de esa biorregión única en el mundo: el Escudo Guayanés. Dentro de ella merece destacarse el caso del Parque Nacional Canaima, único Sitio de Patrimonio Natural Mundial propuesto por Venezuela y reconocido por UNESCO, donde ahora prolifera ilegalmente la minería de oro sin que las autoridades competentes hayan podido detenerla.
Se trata de un gobierno que utilizando una retórica humanista y ecologista, favorece que se hagan toda clase de actividades y usos prohibidos dentro de las AP
¿Por qué reflexionar sobre Venezuela?. Porque lo que acontece en Venezuela puede pasar en cualquier país del mundo, y en especial en la región sudamericana. En nuestro país se ha entronizado una visión política del mundo y de la vida que desdeña y no comprende la importancia de las AP, que las considera una política contraria al interés humano. Ciertamente muchos gobiernos en el mundo así lo piensan. ¿Cuál es la novedad con eso?. Pues la novedad está en que pocos países lo llevan a la práctica desmontando toda la institucionalidad de las AP. No se trata de un gobierno que asigna pocos recursos, o que cierra temporalmente parques, o que insiste en pasar oleoductos por AP. Se trata de un gobierno que utilizando una retórica humanista y ecologista, favorece que se hagan toda clase de actividades y usos prohibidos dentro de las AP, mientras paralelamente sustituye sus recursos humanos técnicos por comisarios políticos. Un gobierno que elimina el Ministerio del Ambiente para distribuir sus competencias ambientales, a las que constitucionalmente está obligado, en dependencias de menor jerarquía dentro de un ministerio de vivienda que construye y pretender construir obras de alto impacto ambiental dentro de AP.
El caso venezolano es digno de estudio, y he allí nuestro llamado a todos los colegas de la CMAP. No vean lo que ocurre en Venezuela como una curiosidad sociopolítica. No lo vean con desdén, con la vaga convicción de que algún día pasará. Véanla como una corriente de acción política que muchos de nuestros colegas habían dado por extinta, pero que en realidad se encuentra vigente, en pleno vigor, y con todo el potencial para expandirse por toda la región sudamericana, y de allí al mundo en desarrollo.
La UICN hace un excelente papel al diseñar políticas novedosas que permitan institucionalizar y evolucionar la gestión de las áreas protegidas. Entendemos también que, como institución que en cierta forma es análoga a la ONU, se maneje bajo principios de no crítica a los asuntos “internos” de los países. Sin embargo, aún en el seno de la ONU, cuando un país se sale de todos los estándares de convivencia y racionalidad, debe ser contactado por los medios diplomáticos y persuadido de que no prosiga en su cometido, para evitar así que se propague su insensatez al resto del mundo.
El caso de Venezuela merece una detallada y decidida atención de la UICN. Algunos datos ilustrativos se presentan seguidamente:
1. La inversión en conservación de Venezuela, promedio en los últimos 10 años ha sido de 3,66 US$/Km2, cuando en los países en vías de desarrollo la inversión promedio es de 161 US$/Km2. Esto no es congruente con el hecho de que el Estado Venezolano ha manejado en los últimos 14 años ingresos aproximados de 660 millardos de US$.
2. Los pocos recursos asignados a Areas Protegidas han conllevado al abandono y deterioro de los puestos de vigilancia y control, con equipamiento dañado y de muchos años de uso. Actualmente solo se cuentan con 350 Guardaparques para custodiar más de 15 millones de hectáreas de Parques Nacionales y Monumentos Naturales.
3. Los sueldos del personal son extremadamente bajos y su nivel de capacitación es muy bajo, presentándose con frecuencia casos de corrupción.
4. Existe una patente ausencia de custodia de las fuerzas policiales en la AP, lo que ha hecho más peligrosa la actividad de vigilancia y control de los Guardaparques quienes no tienen entrenamiento ni funciones policiales. Entre el 2001 y 2014 han asesinado con impunidad a 4 funcionarios de AP, en el ejercicio de sus deberes.
5. Se ha incrementado hasta niveles record las deforestaciones, incendios forestales, cacería y pesca ilegal. Es frecuente la utilización de AP para actividades de narcotráfico, delincuencia común, secuestros y otros delitos.
6. Las obras de “interés público” (tendidos eléctrico, carreteras, corredores de servicio, fibra óptica, gasoductos, antenas de telecomunicaciones) proliferan dentro de las AP y se ejecutan con mínimo apego a las medidas de mitigación y restauración que prescriben los Estudios de Impacto Ambiental”.
Interesados pueden contactar al Presidente de la Comisión Venezolana aquí.
]]>Especial, Corea del Sur – VITALIS, 16/sept/2012.
El V congreso Mundial de la Conservación, organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, considerado el encuentro ambiental y científico más grande del planeta, llegó a su fin este 15 de septiembre en la Isla de Jeju, Corea del Sur.
Este congreso reunió a alrededor de 10.000 delegados de 170 países, quienes participaron activamente en decenas de foros, seminarios y grupos de trabajo científicos y técnicos, en las áreas de biodiversidad, cambio climático, economía, política ambiental, educación, manejo de ecosistemas y áreas protegidas, entre otros.
En el encuentro se adoptaron alrededor de 180 mociones o decisiones reglamentarias de la UICN, que incluyen mandatos tan específicos como promover mayores esfuerzos para conservar algunas especies terrestres y/o marinas, el llamado a crear nuevas áreas protegidas nacionales e internacionales, el fortalecimiento de la gestión de la biodiversidad y de las áreas bajo un régimen especial de administración, y la adopción de mecanismos para el fortalecimiento de la gestión institucional de la UICN, entre otros.
Pese a que en diversas sesiones del congreso se hizo mención a la economía verde, previamente discutida y promovida desde Río+20, la misma no fue asumida por la Asamblea de Miembros de la UICN como una política de la unión, por considerarla ambigua y fundamentalmente desarrollista.
Un tema polémico durante el desarrollo del congreso fueron las protestas a las afueras del Centro de Convenciones de Jeju en contra de la construcción de una base naval estadounidense, que presuntamente no abordaba en forma responsable las principales variables ambientales en el proyecto constructivo. Tras una larga discusión, la plenaria del congreso, conformada por alrededor de 1000 miembros con derecho a voto, descartó por mayoría simple la propuesta de moción de diversos grupos que instaban al Gobierno Coreano a revisar el proyecto, así como a establecer una comisión científica independiente para evaluar sus posibles impactos negativos. Tal propuesta llegó a ser considerada por algunos de los asistentes como un “voto de censura” contra la gestión ambiental del país anfitrión, quien se defendió presentando diversos argumentos que en su opinión, “demostraban la base científica que sustentaba al proyecto, además de su vocación conservacionista comprobable a través de toda la isla de Jeju, sin dejar de lado su genuino derecho a la autodefensa y soberanía nacional”.
El congreso, que contó con la presencia de representantes gubernamentales de más de 90 países, y ONG de más de 150 naciones, concluyó con la Declaración de Jeju, promovida por el Gobierno de Corea del Sur y la Presidencia de la UICN, la cual resalta:
Isla de Jeju, República de Corea, 7/septiembre/2012 (UICN / VITALIS).
El Informe Planeta Protegido 2012 (Protected Planet Report 2012 en Inglés) muestra que las zonas protegidas crecieron en el período 1990-2010, aumentando de 8,8% a 12,7% en áreas terrestres (incluidas las aguas continentales) y de 0,9% a 4% en áreas marinas bajo jurisdicción nacional.
En opinión de Julia Marton-Lefèvre, Directora General de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) “Las áreas protegidas han contribuido significativamente a la conservación de la biodiversidad del mundo. Un aumento de la superficie que abarcan y una mayor efectividad, resultan fundamentales para que el planeta prospere y garantizar el futuro de las próximas generaciones”.
Este nuevo informe de la UICN cuantifica cierto progreso en el marco de las Metas de Aichi, una serie de objetivos presentados hace dos años por el Convenio sobre la Diversidad Biológica que incluían el propósito de gestionar y conservar efectiva y equitativamente al menos el 17% de las áreas terrestres del mundo y el 10% de las áreas marinas del mundo de aquí al año 2020. El documento, presentado en la Isla de Jeju en Corea del Sur, fue elaborado gracias al esfuerzo conjunto de la UICN y el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA, entre otros socios.
Para Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS y Jefe de Estudios Ambientales de la UNIMET, el crecimiento de la cobertura protegida, aunque estimulante, dista mucho de las Metas de Aichi, pues en la actualidad menos de 13% de las áreas terrestres y 1,6% de las oceánicas del mundo están protegidas”. Díaz-Martín, quien también es miembro de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN, aclara que el incremento de superficie no es per se sinónimo de protección, pues usualmente la declaratoria no se acompaña de las inversiones y los planes de manejo requeridos, vitales para asegurar su integridad y supervivencia”.
Para cumplir las Metas de Aichi, debería reconocerse como protegidas áreas superiores a dos veces la extensión de Argentina, que incluyese más de 6 millones de kilómetros cuadrados de tierra y aguas continentales. En relación con los océanos, debería reconocerse un área superior a la extensión de Australia, que incluyese 8 millones de kilómetros cuadrados.
No obstante, las áreas protegidas se están diversificando rápidamente en ámbitos críticos para su éxito, como la aplicación de soluciones administrativas y de gobernanza. Por otra parte, el informe plasma que casi la mitad de las áreas protegidas del mundo se encuentran dentro de zonas de uso sostenible y en paisajes marinos y terrestres protegidos, y que casi una cuarta parte está gestionada por actores no gubernamentales o mediante soluciones de gestión conjunta, a menudo implicando a los pueblos indígenas o a las comunidades locales.
Esta es la primera edición del informe Protected Planet Report y se prevee su publicación cada dos años.
]]>Más de 8000 expertos ambientales de 170 países se reúnen en Jeju, Corea del Sur, para asistir al congreso mundial de la naturaleza, considerado el mayor evento conservacionista del mundo. El encuentro, que se realiza cada 4 años, busca soluciones a los principales problemas que afectan al planeta, es organizado por la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN, según sus siglas en inglés), y reúne a organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, científicos, y líderes comunitarios y empresariales, que aportan su visión para el desarrollo conjunto de acuerdos que permitan la generación de compromisos a largo plazo entre las partes.
El congreso del 2012 se enmarca en el slogan “Naturaleza +”, que representa todo lo que la naturaleza puede aportar al entorno y como ella en si misma provee soluciones para resolver los principales problemas ambientales globales.
Por Venezuela asisten representantes de VITALIS y PROVITA, ONG miembros activos de la IUCN.
Entre los hechos resaltantes de este encuentro figuran la presentación de la nueva Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la discusión de diversos estudios con aportes científicos sobre el estatus de grupos florísticos y faunísticos, el estado de conservación de las áreas protegidas del mundo y diversos debates orientados impulsar el conocimiento y soluciones vinculadas al Cambio Climático, la alimentación, el desarrollo sustentable, la protección de la vida en todas sus formas y la satisfacción de las necesidades de las poblaciones humanas.
Para Julia Marton-Lefevre, Directora General de la UICN, “la naturaleza posee una fuerza inherente, pero se debe mejorar la rapidez en que la naturaleza y las personas se adaptan a los cambios”.
Para Diego Díaz-Martín, Presidente de VITALIS, “el congreso constituye una oportunidad extraordinaria para conocer los avances alcanzados a nivel global para proteger la naturaleza, incluyendo sus principales obstáculos y desafíos”. Por su parte, para Franklin Rojas, Director Ejecutivo de Provita, la oportunidad es propicia para seguir construyendo redes, y permite estar al día con la agenda ambiental del planeta.
El Congreso finalizara el 15 de septiembre, con la Declaración de Jeju, que incluirá importantes orientaciones para los líderes del mundo, y la comunidad conservacionista internacional.
Más información sobre el congreso aquí
Consultas y más información desde Jeju (Corea del Sur) Diego Díaz Giammarino (dgdg@vitalis.net)
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